SABERES COMPARTIDOS

Adolescencia: una oportunidad clave para prevenir la diabetes del futuro
Por: Perla Orozco Naranjo1, Juana Mercedes Gutiérrez Valverde2, Alberto Francisco González Flores3
-
Profesora, Unidad Académica de Enfermería, Universidad Autónoma de Nayarit. Tepic, Nayarit, México.
-
Profesora investigadora, Facultad de Enfermería, Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León, México.
-
Profesor investigador, Facultad de Enfermería y Obstetricia, Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México, México.
La adolescencia y la salud en el futuro
Durante mucho tiempo se pensó que la diabetes tipo 2 era una enfermedad exclusiva de las personas adultas. Sin embargo, en las últimas décadas, los factores de riesgo asociados con esta enfermedad han comenzado a aparecer a edades cada vez más tempranas. En México, alrededor del 40% de la población adolescente presenta sobrepeso u obesidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), lo que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.
La adolescencia es una etapa de profundos cambios físicos, emocionales y sociales. En estos años se consolidan hábitos relacionados con la alimentación, la actividad física, el descanso y el autocuidado. Muchas de las decisiones que se toman en esta etapa influyen en la salud presente y futura, por lo que promover estilos de vida saludables representa una oportunidad clave para prevenir enfermedades crónicas en la etapa adulta y la vejez .
Cambios en los estilos de vida
El incremento en el consumo de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo y el tiempo prolongado frente a pantallas han contribuido a modificar los estilos de vida de las y los adolescentes. Estos cambios han favorecido el aumento del sobrepeso y de otros factores de riesgo asociados con enfermedades metabólicas.
La adopción de hábitos saludables durante la adolescencia está influida por diversos factores, como el conocimiento sobre salud, el apoyo familiar y el entorno social. Además, en los últimos años se ha observado un aumento en los problemas relacionados con la salud mental y el bienestar emocional, lo que también puede influir en los hábitos, el autocuidado y la toma de decisiones en salud.
Figura 1. Contraste entre hábitos poco saludables y hábitos saludables en la adolescencia, los cuales pueden influir en el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.
Autoeficacia y hábitos saludables
Uno de los elementos que ha cobrado especial relevancia es la confianza que las y los adolescentes tienen en su capacidad para tomar decisiones y sostener acciones que favorecen su salud. Cuando creen que pueden elegir alimentos más saludables, realizar actividad física o incorporar cambios positivos en su vida diaria, es más probable que adopten y mantengan estos comportamientos a lo largo del tiempo.
A esta confianza en la propia capacidad para realizar determinadas acciones se le conoce como autoeficacia, un concepto ampliamente estudiado en el campo de la promoción de la salud.
Diversas investigaciones han señalado que fortalecer la autoeficacia puede favorecer la adopción de conductas saludables en esta etapa de la vida. Cuando las y los jóvenes se sienten capaces de tomar decisiones relacionadas con su bienestar, tienden a involucrarse más activamente en el cuidado de su salud. Por el contrario, cuando perciben que los cambios son difíciles o que no tienen control sobre su entorno, es menos probable que mantengan hábitos saludables a largo plazo.
Familia, escuela y bienestar emocional
Promover estilos de vida saludables no implica únicamente proporcionar información sobre alimentación o actividad física. También es necesario generar entornos que apoyen a las y los adolescentes y fortalezcan su confianza para tomar decisiones que favorezcan su bienestar.
La familia desempeña un papel fundamental en la formación de hábitos. La disponibilidad de alimentos saludables en el hogar, el ejemplo de las personas adultas y la promoción de actividades físicas en conjunto pueden influir positivamente en el bienestar de las y los adolescentes. De igual manera, las escuelas pueden contribuir mediante programas de educación para la salud, espacios que fomenten la actividad física y estrategias que promuevan el autocuidado.
Además de la alimentación y la actividad física, el bienestar emocional también desempeña un papel clave en la salud durante la adolescencia. El estrés, la presión social, las redes sociales y los cambios propios de esta etapa pueden influir en los hábitos y en la forma en que las y los adolescentes cuidan su salud.
Figura 2.Cómo se forman los hábitos
Acciones para una vida saludable
Promover hábitos saludables desde la adolescencia no solo contribuye a prevenir la diabetes tipo 2, sino que también favorece el bienestar integral. Algunas acciones que pueden ayudar a fortalecer estos hábitos incluyen:
- fomentar el consumo de alimentos frescos y nutritivos, como frutas, verduras y preparaciones caseras;
- promover la actividad física regular mediante el deporte, el juego o actividades recreativas;
- reducir el tiempo dedicado a actividades sedentarias, como el uso prolongado de pantallas;
- favorecer el bienestar emocional y la gestión saludable del estrés;
- fortalecer la confianza de las y los adolescentes en su capacidad para adoptar y mantener hábitos saludables;
Figura 3. Ejemplos de hábitos saludables durante la adolescencia, como la actividad física, la alimentación equilibrada y el bienestar emocional.
Una oportunidad para prevenir
Invertir en la salud de las y los adolescentes es apostar por el bienestar de las generaciones futuras. La prevención de enfermedades crónicas, como la diabetes, no comienza en la edad adulta, sino en los hábitos que se construyen desde etapas tempranas de la vida.
Reconocer la adolescencia como una oportunidad para promover estilos de vida saludables puede marcar una diferencia significativa en la salud de la población. Fortalecer la confianza de las y los jóvenes en su capacidad para cuidar su bienestar —lo que la literatura científica denomina autoeficacia— puede convertirse en una herramienta clave para prevenir la diabetes y otras enfermedades crónicas desde edades tempranas.
Contacto:
Dra. Perla Orozco Naranjo
Correo electrónico: perla.orozna@gmail.com
Referencias:
- Shamah-Levy, T., Romero-Martínez, M., Barrientos-Gutiérrez, T., Cuevas-Nasu, L., Bautista-Arredondo, S., Colchero, M. A., et al. (2022). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021 sobre COVID-19. Resultados nacionales. Instituto Nacional de Salud Pública.
- Instituto Nacional de Salud Pública (2023). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020-2023 (ENSANUT): Resultados nacionales. Cuernavaca, México: INSP
- Organización Mundial de la Salud. (2023). Diabetes. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/diabetes
- Organización Panamericana de la Salud. (2022). Obesidad infantil y adolescente en las Américas.
- Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. New York: Freeman.
- Organización Mundial de la Salud. (2020). Guidelines on physical activity and sedentary behaviour.
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 11, mayo - agosto de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 05 de febrero de 2025.