SABERES COMPARTIDOS

Donación de órganos: la intención no es suficiente
Por: Trilce Ahtziri Dávila Navarrete1, Rayma Ireri
Maldonado-Astudillo2,
Antonio Alarcón Paredes3, Ricardo Salazar4, Yanik Ixchel Maldonado
Astudillo4
- Centro de Innovación, Competitividad y Sostenibilidad (CICS), Universidad Autónoma
de Guerrero (UAGro), Acapulco de Juárez, Guerrero, México.
-
Centro de Investigación en Computación, Instituto Politécnico Nacional, Ciudad de
México, México.
-
SECIHTI-Universidad Autónoma de Guerrero, Chilpancingo de los Bravo, Guerrero,
México.
-
Facultad de Ciencias Químico-Biológicas, Universidad Autónoma de Guerrero,
Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, México.
En muchos de casos, la donación y el trasplante de órganos representan la única opción terapéutica para personas con insuficiencia orgánica en etapa terminal. Sin embargo, a nivel mundial persiste un desequilibrio entre la alta demanda de órganos y el número limitado de donantes disponibles.
Actualmente, se cubre menos del 10 % de las necesidades globales de trasplantes. Esta cifra refleja una problemática multifactorial: la eficacia de los sistemas de donación no solo se mide por el número de procedimientos realizados, sino también por su capacidad para reducir barreras relacionadas con el conocimiento y fomentar actitudes favorables en la población. (1)
La evidencia muestra que la mayoría de las personas expresa una actitud positiva hacia la donación de órganos. Entonces, ¿por qué las tasas siguen siendo insuficientes? La respuesta no es sencilla. La decisión de donar involucra factores cognitivos, emocionales, psicológicos, sociales, culturales y éticos que influyen en la conducta final. (2)
Este proceso ha sido ampliamente analizado desde la Teoría del Comportamiento Planificado, la cual plantea que, además de la actitud, intervienen las normas sociales y la percepción de control sobre la conducta. Es decir, influyen tanto los entornos cercanos como el grado de certeza que las personas tienen sobre los procedimientos de donación y trasplante. (3)
Donación y trasplante de órganos en México: avances y desafíos
En México, de acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA), más de 18 mil personas se encuentran en lista de espera para recibir un órgano, principalmente riñón y córnea. Aunque en las últimas décadas se han fortalecido el marco normativo, la infraestructura hospitalaria y las estrategias de concientización, persisten diversos desafíos (Figura 1).
Entre ellos destacan el desconocimiento sobre el proceso de donación, la persistencia de creencias culturales erróneas, la falta de comunicación familiar, la desinformación y la baja tasa de registro voluntario formal. (4)
En este contexto, el reto no radica únicamente en la capacidad técnica del sistema de salud, sino en diseñar y fortalecer estrategias educativas y comunicativas que logren transformar la disposición declarada en acciones concretas. Esto implica, por un lado, promover un modelo de consentimiento voluntario informado que incentive la manifestación explícita de la decisión de donar; y por otro, avanzar hacia esquemas de consentimiento tácito que, acompañados de campañas de sensibilización y confianza institucional, faciliten la intención en donación efectiva.
Figura 1. Infografía educativa que contrasta mitos y realidades sobre la donación y el trasplante de órganos. Información obtenida del Centro Nacional de Trasplantes. Diseño propio.
La familia: el factor decisivo
Aunque una persona manifieste en vida su intención de ser donante, en muchos contextos la familia tiene la última palabra. En situaciones de duelo y, en ocasiones, sin conocimiento previo de esa decisión, los familiares pueden negarse a la donación. Durante décadas, este ha sido uno de los principales obstáculos para incrementar las tasas de donación. Aunque no se reportan cifras exactas, se estima que el 60 % a 70 % de oportunidades de donación se pierden por decisión de la familia. (5)
La evidencia indica que hablar sobre la decisión de donar aumenta significativamente la aceptación familiar. No obstante, este tipo de conversaciones rara vez ocurre de manera espontánea. Asimismo, factores como la edad y la escolaridad influyen en la disposición a donar: las personas más jóvenes y con mayor nivel educativo tienden a mostrar mayor aceptación.
Esto abre una oportunidad clara para las intervenciones educativas, no sólo en términos de información, sino también en la promoción del diálogo familiar y la participación social en esta práctica altruista. (6)
Más que informar: innovar en educación
Las universidades constituyen un entorno estratégico (Figura 2). Orientar las acciones de concientización hacia estudiantes universitarios resulta relevante desde la salud pública, ya que este grupo se encuentra en espacios que favorecen la alfabetización en salud, el pensamiento crítico y la formación de actitudes. (7)
Sin embargo, los estudios de intervención presentan limitaciones importantes, como tamaños de muestra reducidos, seguimientos de corto plazo y el uso de medidas autoinformadas. Esto implica que aún existe incertidumbre sobre qué estrategias logran cambios conductuales sostenidos en el tiempo. (8,9)
Ante ello, las universidades pueden implementar intervenciones multicomponente que integren materiales educativos actualizados, iniciativas lideradas por pares, estímulos para fomentar la comunicación familiar y campañas digitales adaptadas a distintos perfiles académicos. Estas acciones deben articularse con mecanismos de gobernanza en la materia, promoviendo el consentimiento voluntario informado mediante el registro explícito de la decisión de donar, y explorando la viabilidad de esquemas de consentimiento tácito, aún incipientes en el contexto mexicano. La integración de estas estrategias con políticas institucionales y marcos regulatorios permitiría fortalecer la transición de la intención a la acción en donación de órganos.
Dado que las y los estudiantes forman parte de amplias redes sociales y familiares, pueden actuar como agentes multiplicadores, contribuyendo a modificar normas sociales y, potencialmente, a mejorar de forma sostenida las tasas de donación.
Un desafío educativo y social para la salud pública en México
El desequilibrio entre la demanda de órganos y la disponibilidad de donantes no se resolverá únicamente mediante avances técnicos o médicos. Requiere mecanismos formales y estrategias clave respaldados por literatura científica y organismos oficiales. Por ejemplo, intervenciones educativas, detección activa de donantes, entrevista familiar profesionalizada, consentimiento presunto (opt-out), formación continua a los profesionales de salud y campañas sostenidas y culturalmente enfocadas. (10)
Promover la donación de órganos en el ámbito universitario no es solo una estrategia informativa, sino una inversión en la formación de generaciones con mayor alfabetización en salud y compromiso social.
Más que preguntarnos si las y los jóvenes están a favor de la donación, el reto es comprender cómo transformar sus actitudes positivas en decisiones informadas, comunicadas y, finalmente, concretadas.
Figura 2. Imagen representativa de estudiantes universitarios recibiendo orientación y materiales educativos para promover la donación de órganos. Diseño propio.
Contacto:
Trilce Ahtziri Dávila-Navarrete
Correo electrónico: trilcedana@gmail.com
Referencias:
- Global Observatory on Donation and Transplantation. Transplant-Observatory.org [Internet]. Madrid/Geneva: WHO-ONT. Disponible en: https://www.transplant-observatory.org/
- Carola, V., Morale, C., Vincenzo, C., et al. (2023). Organ donation: psychosocial factors of the decision-making process. Frontiers in Psychology, 14, 1111328. doi:10.3389/fpsyg.2023.1111328
- Bosnjak, M., Ajzen, I., & Schmidt, P. (2020). The theory of planned behavior: Selected recent advances and applications. European Journal of Psychology, 16(3), 352–356. doi:10.5964/ejop.v16i3.3107
- Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA) [Internet]. Ciudad de México: Secretaría de Salud, Gobierno de México. Disponible en: https://www.gob.mx/cenatra
- Rodrigue, J. R., Cornell, D. L., Krouse, J., & Howard, R. J. (2010). Family initiated discussions about organ donation at the time of death. Clinical Transplantation, 24(4), 493–499. doi:10.1111/j.1399-0012.2009.01096.x
- Soylu, D., Soylu, A., & Yüzbaşıoğlu, M. F. (2022). Determination of the factors affecting organ donation: Voluntary organ donors. Transplant Immunology, 72, 101568. doi:10.1016/j.trim.2022.101568
- Al Moweshy, A. A., Fabella, E. L., Al-Hassan, Y. T., et al. (2022). Association between organ donation awareness and willingness among Saudi university students. Journal of Public Health Research, 11(2), 2685. doi:10.4081/jphr.2022.2685
- Latifi, M., Rakhshanderou, S., Najafizadeh, K., Rocheleau, C. A., & Ghaffari, M. (2024). A theory-driven organ donation campaign: a field intervention among university students in Iran. Clinical Transplantation Research, 38(2), 90–97. doi:10.4285/ctr.24.0022
- Almela-Baeza, J., Ferrigno, C., & Febrero, B. (2025). Use of social media by health science degree students in the field of organ donation and transplantation. Journal of Media, 6(3), 113. doi:10.3390/journalmedia6030113
- Streit, S., Johnston-Webber, C., Mah, J., Prionas, A., Wharton, G., Casanova, D., et al. (2023). Ten lessons from the Spanish model of organ donation and transplantation. Transplant International, 36, 11009.
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 11, mayo - agosto de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 05 de febrero de 2025.