SALUD EN ACCIÓN

La banqueta como sala de espera
El cuidado femenino a las afueras de un hospital público de Cuernavaca, Morelos
Por: Integrantes de la Maestría en Salud Pública Integral de la Escuela de Salud Pública de
México:
- Alejandra Díaz Sánchez - Epidemiología
- Daniel Alejandro Popoca Trinidad - Nutrición
- Vianey López Ordoñez - Nutrición
- Mercedes Gianelli Cruz Tello - Nutrición
- Gisela Erandeny Avilés Nova - Enfermedades infecciosas
- Itzel Garibay Rodriguez - Nutrición
- José Alberto Romano Alemán - Ambiental
- Johana Jaqueline Tevillo Delgado - Ambiental
- Jimena Sánchez Nava - Epidemiología
- Maria Fernanda Bravo Mata - Sociales
- Melissa Ambriz Guzmán - Epidemiología
- Suriel Mellado Aceves - Nutrición
- Francia Hernandez Ozuna - Administración
- Guadalupe Jocelin Tavizon Reyes - Sociales
- Laura García Sánchez - Infecciosas
Docentes asesores:
Dr. Tonatiuh Tomás González Vázquez
Dra. Rebeca Uribe Carvajal
Cuando pensamos en un hospital, solemos imaginar pasillos blancos y amplias salas de espera. Sin embargo, para muchas personas del municipio de Cuernavaca y zonas cercanas, la experiencia de atención también ocurre fuera de la institución: en las banquetas que rodean el hospital.
En uno de los hospitales públicos más importantes de la ciudad de Cuernavaca, una unidad de segundo nivel con alta afluencia, ofrece un espacio clave para observar estas dinámicas. Más allá de la atención médica, el hospital funciona como una institución social que configura experiencias de salud atravesadas por condiciones de acceso y desigualdad.
En noviembre de 2025, un equipo de estudiantes de primer semestre de la Maestría en Salud Pública Integral de la ESPM realizó un ejercicio de observación cualitativa no participante en las afueras de este hospital. La observación se llevó a cabo a lo largo de la semana, incluyendo fines de semana, y en distintos puntos estratégicos, rotando entre espacios para ampliar la cobertura. Lo encontrado fue un recordatorio claro: la salud pública se construye incluso antes de cruzar la puerta de un hospital.
La atención en salud no comienza en el consultorio: empieza en la espera, muchas veces, desafortunadamente, a la intemperie y sobre una banqueta.
El objetivo fue analizar las interacciones y dinámicas sociales que se desarrollan en las entradas principales y de urgencias, así como en sus alrededores: banquetas, puestos de venta, paradas de transporte y zonas de espera informales.
La actividad se desarrolló bajo un enfoque etnográfico, privilegiando la descripción de interacciones y condiciones del entorno sin intervenir en ellas. Para el registro se utilizó una guía semiestructurada que incluyó elementos descriptivos (qué se ve, qué se escucha, cómo es el ambiente físico) y notas reflexivas. Dado que la observación se realizó desde el espacio público, la información se limitó a lo visible y audible, sin acceso a procesos clínicos internos.
El cuidado tiene rostro de mujer
Las dinámicas observadas muestran que la experiencia de la enfermedad y el cuidado está profundamente atravesada por el género y la edad. Destaca la presencia predominante de mujeres tanto en consulta externa como en urgencias. Ellas asumen roles activos como cuidadoras principales, gestoras de información y responsables de la continuidad del cuidado, incluso mientras atienden a hijos pequeños.
Con mayor frecuencia, son también quienes expresan abiertamente preocupación o angustia, ya sea a las afueras del área de urgencias o al término del horario de visitas. Esta participación constante contrasta con la menor presencia de hombres, quienes tienden a asumir roles más pasivos o de acompañamiento. Estas diferencias evidencian la persistencia de normas de género que asignan el trabajo de cuidado principalmente a las mujeres.
En cuanto a la edad, se observaron personas adultas mayores acompañadas por pares, lo que sugiere mayores niveles de dependencia y necesidad de apoyo. Asimismo, la presencia de niñas, niños y adolescentes en los espacios de espera refleja que, ante la falta de redes de apoyo, quienes cuidan deben permanecer con ellos durante largas jornadas.
Estas observaciones permiten comprender que el acceso y la experiencia en el sistema de salud no son únicamente procesos clínicos, sino también sociales, determinados por factores como el género y la edad, que influyen en quién cuida, quién acompaña y cómo se transita la enfermedad.
La “sala de espera” de cartón y cobijas
En las banquetas aledañas al hospital se observan rostros marcados por el cansancio y la incertidumbre. Aunque el hospital cuenta con salas de espera, estas resultan insuficientes o tienen restricciones —como permitir solo una persona acompañante por paciente—, lo que obliga a muchas familias a permanecer en el exterior.
Ante esta situación, las personas improvisan espacios de espera con cartones, cobijas, agua y alimentos, expuestas al tránsito, al ruido y a las condiciones climáticas. La espera puede prolongarse durante horas, en condiciones que distan de ser adecuadas.
También se identificaron banquetas deterioradas y rampas en mal estado, lo que dificulta el tránsito de personas con discapacidad o movilidad reducida. En este entorno, la higiene y las necesidades cotidianas dependen de lo que cada persona pueda resolver por sí misma. Alimentos, bebidas y artículos básicos se obtienen principalmente a través de vendedores ambulantes y servicios externos.
La banqueta no debería ser sala de espera, pero hoy funciona como extensión del hospital y evidencia lo que aún falta por garantizar.
¿Quién llena los vacíos?
El entorno del hospital está marcado por la presencia de negocios formales e informales que cumplen una función clave: cubrir necesidades que la institución no alcanza a atender. El comercio ambulante y los servicios externos no solo proveen productos, sino que también operan como una extensión funcional del hospital.
En términos alimentarios, se observó una oferta predominante de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados —como refrescos, jugos y galletas—, consumidos tanto por familiares como por personal de seguridad y de salud. Incluso en establecimientos como farmacias o centros de copiado, la disponibilidad de agua natural es limitada.
Además, se identificó una red laboral precaria integrada por taxistas y vendedores ambulantes que, en muchos casos, orientan a quienes llegan al hospital, indicando accesos o áreas específicas. Su presencia constante los convierte en actores que contribuyen, de manera informal, a la organización y funcionamiento del entorno.
Reflexión final
La observación en este hospital público muestra que la atención en salud es solo una pieza de un entramado más amplio, compuesto por condiciones sociales y materiales que rodean a las instituciones.
El cuidado recae principalmente en las mujeres, mientras que factores como la edad y las redes de apoyo condicionan la experiencia de espera y acceso. En este contexto, la banqueta se convierte en una extensión informal del hospital, donde se hacen visibles las limitaciones institucionales para cubrir necesidades básicas.
Avanzar hacia una salud pública más equitativa implica ampliar la mirada más allá del espacio clínico: reconocer las necesidades de quienes cuidan, mejorar las condiciones de espera y promover entornos que favorezcan decisiones más saludables, incluso fuera de las instalaciones.
Finalmente, el bienestar del paciente está profundamente vinculado con el bienestar de quien espera afuera, muchas veces con un cartón como asiento y la esperanza puesta en el próximo reporte médico.
Bibliografía
- Goffman E. Asylums: Essays on the Social Situation of Mental Patients and Other Inmates. New York: Anchor Books; 1961.
- Mechanic D. The functions and limitations of trust in the provision of medical care. J Health Polit Policy Law. 1998;23(4):661-686.
- World Health Organization. People-centred Health Care: A Policy Framework. Geneva: WHO; 2007.
- Macintyre S, Ellaway A. Neighbourhoods and health: an overview. En: Kawachi I, Berkman L, editors. Neighborhoods and Health. Oxford University Press; 2003.
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 11, mayo - agosto de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 05 de febrero de 2025.