CIENCIA Y SALUD


Experiencias y desafíos del envejecimiento en México
Por: Dra. Sandra Treviño-Siller(1) y Psicól. Kenia Martínez(2)
- Instituto Nacional de Salud Pública
- Escuela de Salud Pública de México
El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos más significativos del siglo XXI, y México no es la excepción. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2020, el 12% de la población mexicana era considerada adulta mayor, con diferencias notables en la esperanza de vida entre hombres y mujeres: 72.4 años para hombres y 78.9 años para mujeres. Este proceso demográfico plantea desafíos que requieren atención urgente y un enfoque integral que abarque tanto el ámbito público como el privado.
Determinantes sociales del envejecimiento


El envejecimiento no es un proceso homogéneo; está influenciado por diversas determinantes sociales que afectan cómo las personas viven esta etapa de la vida. Factores como el estrato social, el lugar de residencia (rural o urbano), la condición de salud, y si se cuenta con seguridad social son determinantes clave. Además, las diferencias de género juegan un papel importante: hombres y mujeres experimentan el envejecimiento de maneras distintas, lo que puede influir en su calidad de vida.
Cabe destacar, que de acuerdo con estudios realizados por especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública, los temores más comunes asociados al proceso de envejecimiento son la soledad, la enfermedad, la pobreza y la dependencia. Por tanto, la compañía y el respaldo de una red social, la salud, la solvencia y la autonomía son condiciones necesarias para que no solo las y los adultos mayores sino toda persona tenga una buena calidad de vida.
Como podemos ver, la falta de recursos económicos y la ausencia de redes sociales de apoyo son problemas recurrentes entre las personas adultas mayores. Muchos enfrentan soledad, problemas de salud física y mental, y una creciente incapacidad para realizar sus actividades cotidianas. Además, la situación se agrava con el aumento de enfermedades crónico-degenerativas que suelen presentarse en mayor medida en esta etapa de la vida y que requieren atención especializada.
Diferencias en la experiencia de envejecimiento entre hombres y mujeres
Según el estudio “Experiencias de envejecimiento en el México rural”, las principales diferencias en la experiencia de envejecimiento entre hombres y mujeres son:
- Satisfacción y actitud positiva: La experiencia de envejecimiento tiende a ser más positiva para las mujeres. Esto se debe a que, a pesar de envejecer, pueden seguir cumpliendo con el rol social de "cuidadoras de otros", lo que les proporciona un sentido de propósito y satisfacción.
- Roles sociales y expectativas: Los hombres, por otro lado, enfrentan una mayor tristeza y frustración en su proceso de envejecimiento. Esto se debe a que su rol tradicional de "proveedores" se ve limitado por la edad, problemas de salud y restricciones físicas, lo que les impide seguir cumpliendo con las expectativas sociales de ser el sostén de la familia.
- Impacto de la Salud: La condición de salud también juega un papel crucial. Los hombres que enfrentan problemas de salud y no pueden trabajar experimentan una mayor angustia y menos satisfacción en comparación con las mujeres, quienes, a pesar de tener problemas de salud, pueden encontrar satisfacción, por ejemplo, en su rol de cuidadoras.
- Soledad y Redes Sociales: La soledad es un factor que afecta a ambos géneros, pero las mujeres tienden a tener redes sociales más fuertes que les brindan apoyo, mientras que los hombres pueden sentirse más aislados.

Principales desafíos por atender para un envejecimiento con calidad de vida

Para abordar los desafíos del envejecimiento, es esencial implementar un enfoque intersectorial que involucre no solo al sector salud, sino también a otros ámbitos sociales, como la familia y el vecindario. De acuerdo con el estudio mencionado, se pueden implementar varias acciones y atender ciertas recomendaciones para mejorar la calidad de vida de las personas adultas mayores:
- Reconocimiento de la diversidad de experiencias: Es fundamental reconocer que la experiencia de envejecimiento varía según el género y las condiciones socioeconómicas. Esto implica diseñar políticas y programas que consideren estas diferencias y que se adapten a las necesidades específicas de hombres y mujeres mayores.
- Fortalecimiento de redes de apoyo: Se sugiere la importancia de fomentar redes sociales y comunitarias que brindan apoyo a los adultos mayores, especialmente a aquellos que enfrentan soledad. Esto podría incluir actividades comunitarias que promuevan la interacción social y el apoyo mutuo.
- Acceso a servicios de salud: Es necesario mejorar el acceso a servicios de salud adecuados para las y los adultos mayores, especialmente en áreas rurales, donde a menudo hay un vacío en la respuesta institucional a sus necesidades.
- Educación y capacitación: Se podría promover la educación y capacitación para que tanto hombres como mujeres puedan adaptarse a sus roles en la vejez, ya sea como cuidadores, maestros y maestras de vida o proveedores, y así mejorar su calidad de vida.
- Políticas de inclusión: Implementar políticas que aborden la desigualdad de género y socioeconómica, asegurando que los adultos mayores tengan acceso a recursos y oportunidades que les permitan vivir con dignidad y bienestar.
Hagamos memoria

El envejecimiento es un fenómeno complejo que requiere atención multidimensional. Para asegurar que los años ganados en la vida sean significativos, es de vital importancia trabajar en conjunto como sociedad. Esto implica no solo atender las necesidades inmediatas de las y los adultos mayores, sino también fomentar una cultura que valore el envejecimiento como una etapa digna y enriquecedora.
Recordemos que es importante reconocer y abordar las desigualdades de género y socioeconómicas que afectan a las y los adultos mayores, especialmente en contextos en situación de vulnerabilidad. Fortalecer redes de apoyo, mejorar el acceso a servicios de salud y diseñar políticas inclusivas es fundamental para enfrentar los retos del envejecimiento.
Con el compromiso adecuado, se puede transformar esta etapa vulnerable en una oportunidad para vivir plenamente.
Referencias:
- Fraga, JC. Y Correa, M. (1999). Envejecimiento. Un reto adicional. Apuntes para su estudio en América Latina. En M. Bronfman y R. Castro (coords.). Salud, Cambio Social y Política. Perspectivas desde América Latina. México: EDAMEX; pp: 441-464.
- INEGI. Censo de Población y Vivienda 2020 [Internet]. [citado el 11 de octubre de 2022]. Disponible en: https://censo2020.mx/
- INEGI. Esperanza de vida al nacimiento por entidad federativa según sexo, serie anual de 2010 a 2024 [Internet]. [citado el 11 de agosto de 2024]. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interactivos/?pxq=Mortalidad_Mortalidad_09_b87a4bf1-9b47-442a-a5fc-ee5c65e37648
- OMS (2002) II Asamblea Mundial de las Naciones Unidas sobre el Envejecimiento, Madrid
- Treviño-Siller S, Pelcastre-Villafuerte B, Márquez-Serrano M. Experiencias de envejecimiento en el México rural. Salud Publica Mex. 2006; 48 (1):30–8.