Recomendaciones basadas en evidencia

Alteraciones metabólicas silenciosas: ¿cómo cuidar el metabolismo antes de que aparezca la enfermedad?
Por:
Dra. Briseidy Ortiz Rodríguez 1,
Dr. Kevin Fernando Sosa Candia 2,
Dra. Claudia E. Carrasco Legleu 3,
Dra. Claudia I. Herrera Covarrubias 4
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1,2,3,4 Docente/Investigador/a de la Facultad de Ciencias de la Cultura
Física
Cuando se habla de obesidad o de enfermedades como la diabetes, es común pensar únicamente en el exceso de peso corporal. Sin embargo, el organismo puede comenzar a presentar cambios mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas o se establezca un diagnóstico.
Uno de esos cambios ocurre en el metabolismo, es decir, en el conjunto de procesos mediante los cuales el cuerpo transforma los alimentos en la energía que necesita para funcionar. Cuando este sistema deja de trabajar de manera eficiente, pueden presentarse alteraciones metabólicas tempranas, como una menor capacidad para utilizar la grasa como fuente de energía (oxidación de grasas) o una respuesta deficiente de las células a la insulina, conocida como resistencia a la insulina. Aunque estos cambios suelen pasar desapercibidos, representan algunas de las primeras señales de un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otros trastornos relacionados con la salud metabólica (1,2).
En México, donde la obesidad, la diabetes tipo 2 y otras enfermedades cardiometabólicas continúan en aumento, identificar estas alteraciones antes de que evolucionen hacia una enfermedad representa una valiosa oportunidad para la prevención. Diversas investigaciones han mostrado que una proporción importante de la población presenta cambios metabólicos silenciosos varios años antes de recibir un diagnóstico clínico, lo que refuerza la importancia de fortalecer la detección temprana desde el primer nivel de atención (2,4).
En este contexto, herramientas sencillas como el índice triglicéridos-glucosa (TyG), que se calcula a partir de dos estudios de laboratorio de uso habitual —glucosa y triglicéridos en sangre—, pueden ayudar a identificar de manera temprana a personas con mayor riesgo de resistencia a la insulina. La evidencia indica que este índice es un marcador confiable, accesible y de bajo costo para estimar la resistencia a la insulina, incluso en población mexicana (3). Cuando esta estrategia se combina con la promoción de la actividad física y otros hábitos saludables, es posible intervenir oportunamente y disminuir la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiometabólicas, especialmente en comunidades donde el acceso a estudios especializados es limitado (1,4).
¿Qué está pasando en el metabolismo?
El metabolismo no solo se encarga de transformar los alimentos en energía; también decide qué fuente de energía utiliza el organismo en cada momento. En condiciones normales, el cuerpo puede alternar con facilidad entre el uso de grasas y azúcares según las necesidades del organismo. A esta capacidad se le conoce como flexibilidad metabólica.
Sin embargo, cuando comienza a desarrollarse la resistencia a la insulina, ese equilibrio se altera. Diversas investigaciones han demostrado que el organismo pierde parte de su capacidad para utilizar las grasas como fuente de energía (oxidación de grasas), mientras aumenta el almacenamiento de lípidos y disminuye la flexibilidad metabólica (1). Estos cambios pueden presentarse incluso antes de que una persona sea diagnosticada con diabetes o con otra enfermedad cardiometabólica (1,2).
Una de las primeras manifestaciones de este deterioro es la alteración en la forma en que el cuerpo regula la glucosa y las grasas en la sangre. Aunque estos cambios suelen pasar inadvertidos porque no producen síntomas evidentes, con el tiempo favorecen el desarrollo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y los padecimientos cardiovasculares (2,4).
Una de las primeras manifestaciones del deterioro metabólico es el cambio en el control de la glucosa y de los lípidos. Fuente: Foto de Nataliya Vaitkevich en Pexels. https://www.pexels.com/es-es/foto/medicina-naturaleza-muerta-conceptual-capsulas-8965128/
Por ello, actuar desde las primeras etapas resulta fundamental. La evidencia científica muestra que identificar y atender estas alteraciones de manera oportuna puede prevenir, retrasar e incluso revertir la progresión del riesgo cardiometabólico. Las siguientes recomendaciones, sustentadas en estudios científicos, están dirigidas tanto a las personas interesadas en cuidar su salud metabólica como a quienes promueven la prevención desde el ámbito comunitario y el primer nivel de atención (1,4).
Recomendaciones basadas en evidencia
Muchas alteraciones metabólicas comienzan varios años antes de que una persona sea diagnosticada con diabetes o enfermedad cardiovascular. Sin embargo, una de las principales barreras para prevenir estas enfermedades es la falta de herramientas sencillas que permitan detectar el riesgo de forma temprana.
¿Qué dice la evidencia?
Diversos estudios han demostrado que el índice triglicéridos-glucosa (TyG) es un marcador confiable, accesible y de bajo costo para estimar la resistencia a la insulina, incluso en población mexicana (3). Este índice se calcula a partir de dos estudios de laboratorio de uso habitual: glucosa y triglicéridos en sangre.
¿Cómo llevarlo a la práctica?
- Pregunta a tu médico si es posible calcular el índice TyG durante tus chequeos preventivos.
- Considera su uso incluso si eres una persona joven o aún no presentas síntomas.
- Aprovecha que se trata de una herramienta sencilla y de bajo costo, lo que facilita su implementación incluso en comunidades con acceso limitado a estudios especializados.
Mensaje clave
Detectar las alteraciones metabólicas en etapas tempranas permite actuar antes de que se desarrolle una enfermedad y aumenta las oportunidades de prevenir complicaciones.
La actividad física no ayuda únicamente a controlar el peso corporal. También mejora la forma en que el organismo utiliza la energía y constituye una de las estrategias más eficaces para prevenir alteraciones metabólicas, incluso cuando no existe una pérdida importante de peso.
¿Qué dice la evidencia?
La investigación ha demostrado que el ejercicio regular aumenta la capacidad del organismo para utilizar las grasas como fuente de energía (1), mejora la sensibilidad a la insulina y facilita que los músculos aprovechen mejor la glucosa gracias a proteínas transportadoras como GLUT4 (7). Además, favorece el funcionamiento de las mitocondrias, las estructuras celulares responsables de producir la energía que necesita el organismo (1,7).
¿Cómo llevarlo a la práctica?
- Realiza al menos 150 minutos de actividad física a la semana, distribuidos en varios días.
- Combina actividades aeróbicas, como caminar a paso ligero, nadar o andar en bicicleta, con ejercicios por intervalos, que alternan periodos de mayor intensidad con momentos de recuperación.
- Prioriza la constancia sobre la intensidad: mantener una rutina regular produce mayores beneficios que realizar esfuerzos muy intensos de manera ocasional.
Mensaje clave
El ejercicio físico ayuda a recuperar el equilibrio del metabolismo. Sus beneficios van mucho más allá del gasto de calorías.
No todos los tipos de ejercicio producen los mismos efectos sobre el metabolismo. Algunas modalidades favorecen de manera especial la capacidad del organismo para utilizar las grasas como combustible y mejorar la respuesta a la insulina.
¿Qué dice la evidencia?
El ejercicio realizado a intensidad moderada, cuando el organismo alcanza su máxima capacidad para utilizar grasa como fuente de energía (FATmax), favorece la oxidación de grasas y mejora la sensibilidad a la insulina (1). Asimismo, los programas de entrenamiento por intervalos —que alternan periodos de mayor intensidad con momentos de recuperación— incrementan esta capacidad en pocas semanas (5). Estos beneficios se han observado tanto en personas con prediabetes como en adultos mayores, lo que demuestra que el metabolismo puede mejorar independientemente de la edad (5,6).
¿Cómo llevarlo a la práctica?
- Incluye sesiones continuas de actividad física de intensidad moderada.
- Alterna estas actividades con ejercicios por intervalos, siempre de acuerdo con tu condición física.
- Si padeces alguna enfermedad o tienes factores de riesgo, solicita orientación de un profesional de la salud antes de iniciar un programa de entrenamiento.
Aunque tanto la alimentación como el ejercicio aportan beneficios por separado, la evidencia muestra que sus efectos son mayores cuando forman parte de una estrategia integral.
¿Qué dice la evidencia?
La combinación de ejercicio físico con una alimentación saludable aumenta la capacidad del organismo para utilizar las grasas como fuente de energía, disminuye la resistencia a la insulina y mejora el aprovechamiento de los nutrientes como fuente de energía (6).
¿Cómo llevarlo a la práctica?
- Mantén una alimentación equilibrada, rica en alimentos frescos y mínimamente procesados.
- Evita depender únicamente de la dieta o solo del ejercicio; ambos se complementan.
- Participa, cuando sea posible, en programas comunitarios que promuevan simultáneamente la alimentación saludable y la actividad física.
Mensaje clave
Los mejores resultados para la salud metabólica se obtienen cuando el ejercicio y una alimentación saludable forman parte del estilo de vida.
Las enfermedades cardiometabólicas no surgen de un día para otro. Antes del diagnóstico suelen presentarse cambios silenciosos en el metabolismo que ofrecen una oportunidad para intervenir de forma preventiva.
¿Qué dice la evidencia?
Las alteraciones en el uso de la glucosa y de las grasas pueden aparecer varios años antes del diagnóstico de diabetes o enfermedades cardiovasculares (2). Detectarlas y atenderlas oportunamente ayuda a retrasar la progresión de estas enfermedades, disminuir complicaciones y reducir los costos asociados a su atención (4).
¿Cómo llevarlo a la práctica?
- Acude a revisiones médicas periódicas, aunque te sientas sano.
- Presta especial atención si tienes antecedentes familiares de diabetes o enfermedades cardiovasculares, o si presentas sobrepeso u obesidad.
- Infórmate sobre salud metabólica y adopta hábitos saludables desde edades tempranas.
Mensaje clave
No esperes a que aparezca la enfermedad para cuidar tu metabolismo. La prevención comienza antes del diagnóstico y va mucho más allá del peso corporal.
La actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina y favorece la oxidación de grasas, contribuyendo a restaurar la flexibilidad metabólica y a reducir el riesgo cardiometabólico.
Toma nota
Las alteraciones metabólicas pueden identificarse y modificarse mucho antes de que se conviertan en una enfermedad. Detectarlas a tiempo mediante herramientas accesibles como el índice TyG, y actuar sobre ellas a través del ejercicio físico regular y de hábitos de vida saludables, es una estrategia costo-efectiva para frenar el avance del riesgo cardiometabólico.
Cuidar la salud metabólica no depende únicamente del peso corporal, sino de restaurar la capacidad del organismo para utilizar de manera eficiente sus fuentes de energía, antes de que la enfermedad se manifieste.
Contacto:
Dra. Briseidy Ortiz Rodríguez.
bortizr@uach.mx
Dr. Kevin Fernando Sosa-Candia.
kcandia@uach.mx
Dra. Claudia E. Carrasco-Legleu.
ccarrasco@uach.mx
Dra. Claudia I. Herrera-Covarrubias.
cherrera@uach.mx
Referencias
- Baugh ME, Bowser SM, McMillan RP, Davy BM, Essenmacher LA, Neilson AP, Hulver MW, Davy KP. Metabolismo del músculo esquelético postprandial después de una dieta alta en grasas en hombres sedentarios y entrenados en resistencia. J Appl Physiol (1985). 1 de abril de 2020;128(4):872-883. doi: 10.1152/japplphysiol.00576.2019. Epub 2020 12 de marzo. PMID: 32163335; PMCID: PMC7191504.
- Lin M, Chen X, Wu M, Xiao J, Li S, Tang H, et al. Interactive effects of abdominal obesity and insulin resistance on cardiometabolic risk. Rev Esp Cardiol (Engl Ed). 2025;78(11):967–76. [http://dx.doi.org/10.1016/j.rec.2025.03.006]
- Reynoso-Roa AS, Gutiérrez-Rubio SA, Castillo-Romero A, García-Iglesias T, Suárez-Rico DO, Becerra-Orduñez KM, et al. Performance of the triglyceride-glucose (TyG) index for early detection of insulin resistance in young adults: Comparison with HOMA-IR and QUICKI in western Mexico. Diabetology (Basel) 2025;6(11):141. [http://dx.doi.org/10.3390/diabetology6110141]
- Almeda-Valdés P, Bello-Chavolla OY, Caballeros-Barragán CR, et al. Gac Med Mex. 2018;154(Supp 2):S50-S55. doi:10.24875/GMM.18004578
- Gaitán, J. M., Eichner, N. Z. M., Gilbertson, N. M., Heiston, E. M., Weltman, A., & Malin, S. K. (2019). Two Weeks of Interval Training Enhances Fat Oxidation during Exercise in Obese Adults with Prediabetes. J Sports Sci Med. 2019 Nov 19;18(4):636-644. PMID: 31827347; PMCID: PMC6873115.
- Solomon TP, Sistrun SN, Krishnan RK, et al. Exercise and diet enhance fat oxidation and reduce insulin resistance in older obese adults. J Appl Physiol (1985). 2008;104(5):1313-1319. doi:10.1152/japplphysiol.00890.2007
- Yu J, Zheng J, Liu XF, et al. Exercise improved lipid metabolism and insulin sensitivity in rats fed a high-fat diet by regulating glucose transporter 4 (GLUT4) and musclin expression. Braz J Med Biol Res. 2016;49(5):e5129. doi:10.1590/1414-431X20165129
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 12, septiembre - diciembre de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 06 de mayo de 2026. Tamaño del archivo: 118,586 KB