CIENCIA Y SALUD

Cáncer anal: una enfermedad poco visible que puede detectarse a tiempo
Por:
Danahí García Mejía, MC 1 2,
Valeria A. López López, Biotec 1
y María de Lourdes Gutiérrez Xicotencatl, PhD 1.
- Centro de Investigación Sobre Enfermedades Infecciosas, Instituto Nacional de Salud
Pública
- Facultad de Medicina, Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
¿Por qué hablamos tan poco del cáncer anal?
Aunque el cáncer anal es poco frecuente en comparación con otros tipos de cáncer, merece mucha más atención de la que suele recibir. En gran parte de los casos, está relacionado con una infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH), el mismo virus conocido por su papel en el cáncer cervicouterino. Sin embargo, pocas personas saben que también puede favorecer el desarrollo de otros tipos de cáncer.
De acuerdo con el Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN), en 2022 se registraron poco más de 54 mil casos nuevos de cáncer anal y alrededor de 22 mil defunciones en el mundo (Figura 1). Aunque representa una pequeña proporción de todos los cánceres, diversos estudios han documentado que su incidencia ha aumentado en varios países durante las últimas décadas (1,2).
En México, conocer la magnitud real de esta enfermedad sigue siendo un reto. Las estimaciones internacionales indican que cada año se diagnostican entre 300 y 400 casos nuevos de cáncer anal; sin embargo, esta información debe interpretarse con cautela, ya que los registros nacionales suelen agrupar este tipo de cáncer con los de colon y recto. Esta falta de información específica dificulta conocer su verdadera frecuencia y diseñar estrategias de prevención y detección oportuna (2).
Además, el riesgo de desarrollar cáncer anal no es igual para todas las personas. La edad, la persistencia de la infección por VPH, vivir con VIH, la inmunosupresión y algunos antecedentes médicos pueden aumentar la probabilidad de presentar esta enfermedad. Conocer estos factores es fundamental para favorecer un diagnóstico oportuno y reducir sus complicaciones.
Figura 1. Subdiagnístico del cáncer anal. La parte emergida del iceberg representa la carga conocida de la enfermedad, mientras que la parte sumergida simboliza las barreras que contribuyen al subdiagnóstico y al manejo insuficiente, entre ellas la falta de educación, la ausencia de estandarización diagnóstica, el subregistro, el diagnóstico tardío y la falta de lineamientos específicos.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
La mayoría de las infecciones por el virus del papiloma humano (VPH) desaparecen de forma natural gracias a la respuesta del sistema inmunológico. Sin embargo, cuando la infección persiste durante varios años, aumenta la probabilidad de que aparezcan lesiones que, con el tiempo, podrían evolucionar hacia cáncer anal (3-5).
Aunque cualquier persona puede desarrollar esta enfermedad, existen poblaciones en las que el riesgo es mayor debido a factores que favorecen la persistencia de la infección por VPH o disminuyen la capacidad del organismo para eliminar el virus (Cuadro 1) (3-5).
Es importante recordar que pertenecer a alguno de estos grupos no significa que necesariamente se desarrollará cáncer anal, sino que existe un riesgo mayor en comparación con la población general. Identificar estos factores permite orientar las acciones de prevención, el seguimiento médico y la detección oportuna (3-5).
Cuadro 1. Principales grupos de riesgo para desarrollar cáncer anal
Ref: (3-5 )
¿Por qué el cáncer anal suele diagnosticarse tarde en México?
Conocer la verdadera magnitud del cáncer anal en México sigue siendo un desafío. En muchos registros nacionales, esta enfermedad se agrupa con los cánceres de colon y recto, lo que dificulta conocer con precisión cuántas personas la desarrollan y diseñar estrategias específicas para su prevención y detección oportuna.
La información disponible proviene principalmente de registros hospitalarios. Por ejemplo, un estudio que analizó 4,754 casos registrados entre 2011 y 2019 en el Sistema Automatizado de Egresos Hospitalarios (SAEH), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) confirmó la estrecha asociación entre el cáncer anal y el virus del papiloma humano (VPH). Sin embargo, estos estudios no sustituyen la necesidad de contar con registros nacionales específicos que permitan conocer mejor el comportamiento de esta enfermedad en el país (6).
La falta de información limita el fortalecimiento de las estrategias de prevención y la detección oportuna. Además, la ausencia de programas dirigidos a las personas con mayor riesgo hace que muchas lesiones precursoras pasen inadvertidas y que el diagnóstico se realice, con frecuencia, en etapas avanzadas, cuando las opciones de tratamiento pueden ser más limitadas.
¿Qué papel tiene el VPH en el desarrollo del cáncer anal?
El virus del papiloma humano (VPH) desempeña un papel fundamental en el desarrollo del cáncer anal. Se estima que la mayoría de las personas tendrá contacto con este virus en algún momento de su vida y, en la mayoría de los casos, el organismo elimina la infección de manera natural, sin causar problemas de salud (5, 7 ).
Sin embargo, no todos los tipos de VPH tienen la misma capacidad para provocar cáncer. Existen más de 200 genotipos identificados y solo algunos se consideran de alto riesgo porque pueden favorecer el desarrollo de distintos tipos de cáncer. En el caso del cáncer anal, alrededor del 96 % (96 de cada 100), de los casos están relacionados con estos genotipos de alto riesgo, especialmente con los tipos 16 y 18 (5, 7 ).
Cuando la infección por estos tipos de VPH persiste durante varios años, puede provocar cambios en las células que recubren el canal anal. Con el tiempo, estos cambios pueden dar origen a lesiones precursoras que, si no se detectan ni se tratan oportunamente, en algunos casos evolucionan hacia cáncer (5, 7 ).
Este proceso suele desarrollarse lentamente, lo que representa una oportunidad para identificar las lesiones antes de que progresen. Por ello, la prevención de la infección por VPH, la vacunación y el seguimiento médico de las personas con mayor riesgo son estrategias fundamentales para reducir la carga de esta enfermedad (5, 7 ).
Figura 2. Del VPH al cáncer anal: un proceso que puede prevenirse. La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen de forma natural y no evolucionan hacia cáncer. La persistencia de la infección es el principal factor de riesgo para que este proceso ocurra.
¿Cuándo es importante acudir al personal de salud?
El cáncer anal suele desarrollarse lentamente y, en sus etapas iniciales, puede pasar desapercibido o presentar síntomas similares a los de otras enfermedades más frecuentes y menos graves. Por ello, es importante prestar atención a cambios persistentes y consultar al personal de salud cuando estos no desaparecen o se repiten (4,7,8 ). Algunos de los signos y síntomas que ameritan una valoración médica son:
- sangrado por el ano;
- dolor o molestias persistentes en la región anal;
- comezón que no mejora;
- sensación de una masa o bulto;
- cambios en el control de las evacuaciones o en los hábitos intestinales (4,7,8 ).
Es importante recordar que estos síntomas también pueden deberse a problemas frecuentes, como las hemorroides u otras enfermedades benignas. Su presencia no significa necesariamente que exista cáncer, pero sí justifica una valoración médica para identificar la causa e iniciar el tratamiento adecuado cuando sea necesario (4,9,10 ).
En personas con mayor riesgo, el personal de salud puede recomendar estudios específicos para identificar lesiones precursoras antes de que progresen. Estas pruebas no están indicadas para toda la población y su realización depende de la valoración clínica, los antecedentes de cada persona y las recomendaciones vigentes. Cuando existe una lesión sospechosa, la biopsia continúa siendo el procedimiento que confirma el diagnóstico (4,9,10 ).
Figura 3. Síntomas que pueden alertar sobre la presencia de cáncer anal.
Reflexiones: detectar oportunamente para mejorar la prevención
Aunque el cáncer anal continúa siendo una enfermedad poco frecuente, la evidencia muestra que su incidencia ha aumentado en distintos países, incluido México (1,2,6). Frente a este panorama, fortalecer las estrategias de prevención y detección temprana representa una oportunidad para reducir el impacto de esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de las personas con mayor riesgo. Para avanzar en este objetivo, la evidencia científica señala algunas prioridades:
- Fortalecer la detección temprana mediante estrategias de tamizaje dirigidas a las poblaciones con mayor riesgo. Herramientas como la citología anal y la anoscopia de alta resolución permiten identificar lesiones precursoras antes de que evolucionen hacia un cáncer.
- Capacitar al personal de salud, especialmente en el primer nivel de atención, para reconocer los factores de riesgo, realizar una historia clínica completa y efectuar una exploración física cuidadosa. Esto contribuiría a evitar que síntomas como el sangrado anal se atribuyan de manera automática a enfermedades benignas, como las hemorroides.
- Consolidar sistemas de información más precisos, que permitan conocer la magnitud real del cáncer anal en México y generar evidencia para orientar las políticas públicas, la asignación de recursos y las estrategias de prevención.
- Fortalecer las acciones de prevención del VPH, incluida la vacunación, considerando la evidencia científica disponible sobre su impacto en la reducción de diversos cánceres asociados con este virus, entre ellos el cáncer anal.
En conjunto, estas acciones permitirían avanzar hacia un modelo de atención centrado en la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento temprano. Visibilizar el cáncer anal, promover el conocimiento sobre sus factores de riesgo y fortalecer la detección en las poblaciones más vulnerables son pasos fundamentales para reducir la carga de esta enfermedad en los próximos años.
Contacto: María de Lourdes Gutiérrez Xicotencatl.
mlxico@insp.mx
Referencias
- Islami F, Ferlay J, Lortet-Tieulent J, Bray F, Jemal A. International trends in anal cancer incidence rates. Int J Epidemiol. 2017;46(3):924-938. doi:10.1093/ije/dyw276.
- International Agency for Research on Cancer. Cancer Today (powered by GLOBOCAN 2022). Global Cancer Observatory. Lyon (France): International Agency for Research on Cancer; 2024. URL: https://gco.iarc.who.int/today
- Clifford GM, Georges D, Shiels MS, Engels EA, Albuquerque A, Poynten IM, de Pokomandy A, Easson AM, Stier EA. A meta-analysis of anal cancer incidence by risk group: Toward a unified anal cancer risk scale. Int J Cancer. 2021;148(1):38-47. doi:10.1002/ijc.33185.
- Gondal TA, Chaudhary N, Bajwa H, Rauf A, Le D, Ahmed S. Anal Cancer: The Past, Present and Future. Curr Oncol. 2023;30(3):3232-3250. doi:10.3390/curroncol30030246.
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- Orengo JC, Bierrenbach AL, Aranda Flores CE, Lopez ED, Oliveira JCB, Queijo RG, Parellada CI. Trends in the burden of HPV-associated cancers in Mexico: An analysis from 2011 to 2019. PLoS One. 2025;20(11):e0335307. doi:10.1371/journal.pone.0335307.
- Hernández-Márquez V, Díaz-Barrientos C, Vallejo-Ruiz V. Neoplasia cervical e infección por virus del papiloma humano como factores de riesgo para desarrollo de cáncer anal y lesiones precursoras. CiencUAT. 2023;17(2):68-82. doi:10.29059/cienciauat.v17i2.1756.
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- Palefsky JM, Lee JY, Jay N, et al. Treatment of Anal High-Grade Squamous Intraepithelial Lesions to Prevent Anal Cancer. N Engl J Med. 2022;386(24):2273-2282. doi:10.1056/NEJMoa2201048.
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Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 06 de mayo de 2026. Tamaño del archivo: 118,586 KB