SABERES COMPARTIDOS

¿Cómo afecta la alimentación en la infancia la vida adulta?
Lo que ocurre durante el embarazo deja huella más allá del nacimiento
Por: Brenda Cristina Mendoza Bernal, Médica general Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Yucatán
La salud en la vida adulta es el resultado de múltiples factores. Solemos pensar en la alimentación, el ejercicio o el sueño, pero ¿qué ocurriría si ampliáramos la mirada y comenzáramos a cuidar la salud desde mucho antes? Hoy sabemos que la nutrición en etapas tempranas de la vida puede influir en la forma en que se expresan nuestros genes. A este proceso se le conoce como epigenética y ofrece una perspectiva innovadora para comprender la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial.
¿Qué es la epigenética?
La epigenética es la ciencia que estudia los cambios en la expresión de los genes provocados por factores ambientales, sin que se modifique la estructura del ADN (Figura 1). En otras palabras, el “texto” genético permanece intacto, pero ciertos genes pueden activarse o silenciarse en respuesta a señales externas como la alimentación, el estrés, la exposición a toxinas o la microbiota intestinal.
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos —principalmente bacterias— que habitan en nuestro intestino. Estos microbios cumplen funciones esenciales: ayudan a digerir los alimentos, fortalecen el sistema inmunológico y contribuyen a mantener la salud desde los primeros años de vida.
Uno de los mecanismos epigenéticos más estudiados es la metilación del ADN, que funciona como un interruptor que regula la actividad de los genes. La nutrición, especialmente durante etapas tempranas del desarrollo, influye de manera directa en este proceso.

Fig.1: El desarrollo fetal y el entorno materno influyen en la expresión de los genes a lo largo de la vida, sin modificar el ADN.
Los primeros 1,000 días: una ventana crítica
El periodo que abarca desde la concepción hasta los dos años de edad —conocido como los primeros 1,000 días— es fundamental para el crecimiento, el desarrollo metabólico y la prevención de enfermedades crónicas como la obesidad. Se trata de una etapa especialmente sensible a las influencias epigenéticas.
Una alimentación adecuada durante el embarazo, rica en ácido fólico, vitaminas del complejo B, hierro, ácidos grasos omega-3 y proteínas de buena calidad, se asocia con múltiples beneficios:
- mejor neurodesarrollo infantil;
- menor riesgo de parto prematuro;
- menor probabilidad de desarrollar obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.
Por lo anterior, invertir en la promoción de la salud materna es una estrategia clave de salud pública.
En contraste, una dieta deficiente, alta en productos ultraprocesados o marcada por la inseguridad alimentaria puede dejar huellas epigenéticas que incrementan el riesgo de enfermedades en la edad adulta.

Imagen. Los primeros 1,000 días incluyen el embarazo, la lactancia y los dos primeros años de vida.
Programación metabólica: cuando el cuerpo se adapta al entorno
Diversas investigaciones han demostrado que el feto se “programa” de acuerdo con la disponibilidad de nutrimentos durante el embarazo. Si el organismo percibe escasez nutricional, adapta su metabolismo para ahorrar energía y priorizar la supervivencia. Sin embargo, si este organismo programado para la escasez se desarrolla posteriormente en un entorno con abundancia calórica, aumenta su riesgo de padecer obesidad, resistencia a la insulina y síndrome metabólico.
Este fenómeno, conocido como programación metabólica, se explica en parte porque los patrones de alimentación durante el embarazo influyen en la metilación de ciertos genes, lo que puede impactar la salud desde la infancia hasta la edad adulta.
La microbiota también participa
Los primeros 1,000 días representan una ventana de oportunidad para el establecimiento de una microbiota intestinal saludable, la adecuada maduración del sistema inmunológico y la prevención de enfermedades crónicas. La forma de nacimiento influye de manera importante en este proceso. Las y los bebés nacidos por parto vaginal entran en contacto con bacterias beneficiosas, como los lactobacilos, que ayudan a protegerlos contra infecciones desde los primeros días de vida.
Durante la lactancia materna, predominan en el intestino del bebé las bifidobacterias, un grupo de microorganismos asociados con múltiples beneficios para la salud. La lactancia materna, por tanto, desempeña un papel clave en la conformación de una microbiota saludable. En contraste, el uso temprano de fórmula comercial infantil puede interferir con este proceso natural, especialmente durante los primeros seis meses de vida.
La alimentación materna durante el embarazo también influye en el establecimiento de la microbiota del bebé. Además, hábitos como realizar actividad física, no fumar y evitar el consumo de alcohol y psicofármacos favorecen un mejor desarrollo fetal. Por el contrario, el sobrepeso y la obesidad durante el embarazo se asocian con mayores tasas de cesáreas, mayor uso de antibióticos y retrasos en el inicio de la lactancia, factores que pueden afectar negativamente la microbiota del recién nacido.
Tabla: El primer gran determinante de la salud comienza en el embarazo
Implicaciones para la salud pública en México
La epigenética refuerza una idea clave: la prevención efectiva comienza incluso antes del nacimiento. Algunas acciones con impacto poblacional incluyen:
- Mejorar la nutrición materna, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
- Promover la lactancia materna y los beneficios del parto vaginal.
- Evitar el uso innecesario de fórmula comercial infantil y sucedáneos de la leche materna.
- Fomentar entornos alimentarios saludables en las escuelas de educación básica.
- Reducir la inseguridad alimentaria, un determinante tanto social como biológico.
- Invertir en la infancia, la etapa más costo-efectiva para prevenir enfermedades crónicas.
En resumen, la epigenética no busca señalar “culpables”, sino recordarnos que el entorno en el que crecen niñas y niños influye profundamente en su salud futura. Garantizar una buena nutrición durante el embarazo, la lactancia y la primera infancia es una de las intervenciones más poderosas para construir una sociedad más sana, equitativa y con menor carga de enfermedades crónicas.
Contacto
Médico General Brenda Cristina Mendoza Bernal
Correo: bcmbbernal@gmail.com
Referencias:
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