SOMOS SALUD PÚBLICA

Cuando los colores también cuidan la salud: arte, bienestar y envejecimiento en San Luis Tlaxialtemalco, Xochimilco
Por:
LEO. Alhelí Guadalupe Salas Guzmán 1,
ME. Dulce Elena Castillo Villegas 2,
Dra. Ana Rita Castro 3
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Estudiante - Escuela de Salud Pública de México.
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Tutora clínica del Centro Universitario de Enfermería Comunitaria – Facultad de
Enfermería y Obstetricia, UNAM.
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Responsable Académica del Centro Universitario de Enfermería Comunitaria – Facultad
de Enfermería y Obstetricia, UNAM.
México atraviesa un proceso acelerado de envejecimiento poblacional. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2020 las personas de 60 años y más representaban 12% de la población nacional, proporción que continuará aumentando durante las próximas décadas (INEGI, 2020). Este cambio demográfico plantea importantes retos para los sistemas de salud y de seguridad social, pero también invita a reflexionar sobre las condiciones necesarias para que las personas vivan esta etapa con bienestar, autonomía y calidad de vida.
Aunque con frecuencia el envejecimiento se asocia con enfermedad, dependencia o pérdida de capacidades, la evidencia científica muestra que la manera en que se envejece está influida por diversos factores sociales, económicos, culturales y comunitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que promover la participación social, mantener vínculos significativos y favorecer actividades que estimulen las capacidades físicas, cognitivas y emocionales son elementos fundamentales para un envejecimiento saludable (OMS, 2022).
En este contexto, las actividades artísticas han cobrado interés como estrategias que pueden favorecer el bienestar integral de las personas mayores. Más allá de ser espacios recreativos, los talleres artísticos ofrecen oportunidades para el encuentro entre pares y con profesionales que acompañan sus procesos de cuidado y envejecimiento. Asimismo, actividades como la pintura pueden estimular la creatividad, fortalecer la autoestima, promover la interacción social y contribuir al mantenimiento de capacidades relacionadas con la salud (INAPAM, 2025).
En comunidades donde las oportunidades de participación pueden ser limitadas y persisten concepciones que desvalorizan a las personas mayores, el arte puede convertirse en una herramienta para expresar experiencias, construir redes de apoyo, fortalecer la autonomía y generar espacios de socialización y reconocimiento dentro de la propia comunidad.
Más que una actividad recreativa: Programa de Acompañamiento al Envejecimiento del Centro Universitario de Enfermería Comunitaria
La experiencia desarrollada en el Programa de Acompañamiento al Envejecimiento del Centro Universitario de Enfermería Comunitaria (CUEC), en San Luis Tlaxialtemalco, pueblo originario de la alcaldía Xochimilco, ofrece una oportunidad para reflexionar sobre cómo una estrategia aparentemente sencilla, como un taller de pintura, puede convertirse en un espacio de encuentro, expresión y cuidado de la salud de las personas mayores.
El envejecimiento es un proceso dinámico y diverso, influido por factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Lejos de ser únicamente una etapa de pérdida o dependencia, también puede ser una oportunidad para continuar desarrollando capacidades, fortalecer vínculos comunitarios y construir nuevos significados a partir de la experiencia de vida (Calzado-Almodóvar et al., 2013).
En este contexto, las actividades artísticas pueden ofrecer algo más que entretenimiento. Pintar, por ejemplo, puede convertirse en una oportunidad para expresarse, recordar, convivir y mantenerse activo.
Foto 1. Taller de pintura. Fotografía por CUEC. 2026
¿Qué puede aportar el arte?
De acuerdo con la evidencia disponible, las actividades artísticas pueden favorecer distintas dimensiones del bienestar de las personas mayores:
- Creatividad y expresión emocional: permiten explorar y comunicar emociones.
- Memoria y atención: estimulan procesos relacionados con estas funciones.
- Motricidad: favorecen el desarrollo de habilidades de motricidad fina y gruesa.
- Autoestima: pueden ayudar a descubrir nuevas capacidades y fortalecer la confianza en sí mismas.
- Comunicación y vínculos: generan oportunidades para conversar, convivir y fortalecer las relaciones sociales.
- Participación: favorecen la inclusión y la participación de las personas mayores en su comunidad.
Estas posibilidades han sido descritas en estudios sobre talleres artísticos y arteterapia. Una revisión reciente identificó mejoras potenciales en el bienestar emocional, la autoestima, la función cognitiva y la calidad de vida de personas con deterioro cognitivo o demencia, aunque sus autores señalan que todavía se requiere evidencia de mayor calidad metodológica (Calzado-Almodóvar et al., 2013; INAPAM, 2025; Sánchez-Lozano y Martínez-Pizarro, 2025).
¿Qué ocurrió en el CUEC?
En el Programa de Acompañamiento al Envejecimiento del Centro Universitario de Enfermería Comunitaria (CUEC), la pintura se incorporó a los talleres comunitarios como una actividad de expresión creativa. Las y los participantes eligieron diseños y colores relacionados con elementos significativos de su historia de vida.
Pero la experiencia no terminó al completar una pintura. La actividad permitió compartir recuerdos, conversar y expresar sentimientos vinculados con las propias historias. Así, un pincel y algunos colores se convirtieron en una oportunidad para encontrarse con otras personas y compartir experiencias.
Tres momentos de una pintura
1. Crear y compartir
Durante el taller se abrió un espacio de comunicación entre pares y con los
profesionales de
salud que acompañan las actividades. Mientras pintaban, las personas participantes
pudieron
conversar, recordar y expresar aquello que sus diseños y colores representaban para
ellas.
2. Mostrar y ser reconocidas
Las pinturas se expusieron en el Centro Comunitario. Cada participante pudo compartir la
autoría
y el significado de su obra. De esta manera, el reconocimiento trascendió al grupo y
llegó
también a otros miembros de la comunidad de San Luis Tlaxialtemalco.
3. Llevar el arte a casa
Finalmente, las pinturas llegaron a los hogares. Cada persona colocó su obra en un espacio
significativo de su casa y, en varios casos, pudo compartir con sus familiares la historia y los
motivos detrás de su creación. Así, el arte también abrió oportunidades para la comunicación
entre generaciones.
Esta experiencia muestra cómo una actividad aparentemente sencilla puede generar espacios de participación, expresión y convivencia. También permite reconocer a las personas mayores como protagonistas de su propio proceso de envejecimiento, con capacidades, saberes y experiencias que pueden enriquecer a su comunidad.
En este sentido, el taller se relaciona con distintos elementos del envejecimiento saludable, como el bienestar psicológico, la estimulación cognitiva, la motricidad y, especialmente, la participación social. Más que centrarse en la enfermedad, la experiencia parte de las capacidades y posibilidades de las personas mayores y de los entornos que pueden favorecer su bienestar.
Hagamos memoria
Envejecer no significa dejar de crear, aprender o participar. Por el contrario, la vejez puede ser una etapa en la que las experiencias acumuladas a lo largo de la vida encuentren nuevas formas de expresión y significado. En este contexto, el arte puede convertirse en una herramienta para favorecer el encuentro, la comunicación y el reconocimiento de las capacidades que las personas mayores continúan desarrollando.
La experiencia del taller de pintura realizado en el CUEC mostró que una actividad aparentemente sencilla puede transformarse en un espacio para compartir recuerdos, fortalecer vínculos y favorecer el bienestar. Más allá de las obras elaboradas, cada sesión permitió reconocer historias, emociones y saberes que forman parte de la riqueza individual y colectiva de quienes participaron.
Cada pintura representó una manera distinta de mirar la vida, recuperar memorias significativas y expresar aquello que, en ocasiones, resulta difícil comunicar únicamente con palabras. Al mismo tiempo, las obras permitieron que esas historias trascendieran el espacio del taller y llegaran a la comunidad y a las familias.
Esta experiencia también permitió reconocer que el cuidado de la salud puede construirse desde escenarios cotidianos donde la convivencia, la creatividad y la participación ocupan un lugar central. Cuando las personas mayores cuentan con espacios seguros para compartir sus experiencias, fortalecer sus relaciones sociales y realizar actividades significativas, encuentran oportunidades para mantener activas sus capacidades y reafirmar su papel dentro de la comunidad.
En este sentido, el arte deja de ser únicamente una expresión estética y se convierte en un medio para favorecer el bienestar, el sentido de pertenencia y la construcción de redes de apoyo. Desde una perspectiva de bienestar comunitario, promover espacios artísticos para las personas mayores implica reconocerlas como protagonistas de su propio proceso de envejecimiento y generar entornos que favorezcan su participación, autonomía y desarrollo de capacidades a lo largo de la vida.
Estas acciones, aunque puedan parecer sencillas, contribuyen a construir comunidades más inclusivas, donde el envejecimiento pueda vivirse con dignidad, reconocimiento y oportunidades para continuar aprendiendo y compartiendo.
Quizá la lección más importante sea que, en ocasiones, el cuidado de la salud también puede encontrarse en un pincel, en una conversación compartida o en los colores con los que una persona decide contar su historia.
Reconocer estas experiencias también significa reconocer que la promoción de la salud trasciende los espacios clínicos. El bienestar puede fortalecerse a través de iniciativas comunitarias que valoran la creatividad, la participación y la riqueza de las historias de vida.
Después de todo, cada obra realizada durante el taller no fue solo una pintura: fue el reflejo de una trayectoria, una identidad y la capacidad de seguir construyendo bienestar en cualquier etapa de la vida.
Contacto:
LEO. Alhelí Guadalupe Salas Guzmán
alheli.salas@insp.edu.mx
Referencias
- Calzado-Almodóvar Z, Ruiz-Fernández MI, Espada-Belmonte R, Gordillo-Gordillo M. (2013). Arte y mayores: propuesta para un envejecimiento activo. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 2(1), 247-258. [https://doi.org/10.17060/ijodaep.2013.n1.v2.545]
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2020). Censo de Población y Vivienda 2020. [https://www.inegi.org.mx/programas/ccpv/2020/]
- Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM). (2025, 19 de septiembre). Redefiniendo la vejez: el arte como terapia cerebral para el bienestar de las personas adultas mayores. Gobierno de México. [https://www.gob.mx/inapam/articulos/redefiniendo-la-vejez-el-arte-como-terapia-cerebral-para-el-bienestar-de-las-personas-adultas-mayores]
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2020). Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030. [https://www.who.int/es/initiatives/decade-of-healthy-ageing]
- Sánchez-Lozano J, Martínez-Pizarro S. (2025). Arteterapia en la mejora del bienestar cognitivo en pacientes con demencia: revisión de la literatura. Revista Científica de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica, 61, 100154. [https://doi.org/10.1016/j.sedene.2023.09.001]
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 12, septiembre - diciembre de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 06 de mayo de 2026. Tamaño del archivo: 118,586 KB