SALUD EN ACCIÓN

La medicina también se aprende caminando
Por:
Verna Cázares Ordóñez 1,2,
Ramiro José González Duarte 1,
Sergio Díaz Carranza 1,
Sergio Meneses Navarro 2,3
-
Centro Universitario de la Salud del Complejo Regional Nororiental de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla.
Contacto: verna.cazares@correo.buap.mx
-
Instituto Nacional de Salud Pública.
-
Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación
Cuando pensamos en medicina, la primera imagen que suele venir a la mente es la de médicas y médicos en un hospital, con sus batas blancas y el estetoscopio listo para iniciar un diagnóstico clínico. Sin embargo, en un país tan diverso como México, la salud comienza mucho antes de que una persona llegue a una clínica o a un hospital. A diferencia del modelo hospitalario tradicional, centrado en atender la enfermedad una vez que se manifiesta, la medicina comunitaria reconoce que la salud es también un proceso social.
Las desigualdades sociales influyen profundamente en la salud de las poblaciones. En las regiones rurales de México, la pobreza, la dispersión geográfica y las dificultades para acceder a los servicios de salud determinan no sólo cómo enferman las personas, sino también cómo buscan atención y alivio. En estos contextos, la enfermedad deja de ser únicamente un fenómeno biológico para entrelazarse con el trabajo cotidiano, la alimentación, la migración y las formas en que cada comunidad organiza el cuidado de su salud.
Por ello, comprender la salud pública implica mirar más allá de los hospitales y recorrer los territorios donde las personas construyen su vida cotidiana. Desde la perspectiva de la Atención Primaria de la Salud, la participación comunitaria no es un elemento complementario, sino el eje para reducir las brechas de desigualdad.
Tradicionalmente, la formación médica ocurre en las aulas universitarias y en los hospitales. Aunque este modelo resulta indispensable para la formación clínica y la especialización, con frecuencia deja en segundo plano las realidades sociales que influyen en la salud y la enfermedad. Frente a este desafío, la Licenciatura en Medicina General y Comunitaria de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) propone una experiencia distinta: formar profesionales capaces de dialogar con los saberes locales y comprometerse con el desarrollo regional de las comunidades rurales.
San Sebastián, Teziutlán: una experiencia en la comunidad
Una de las experiencias formativas más significativas de este programa educativo ocurre durante las visitas a diversas comunidades de la Sierra Nororiental del estado de Puebla. En esta ocasión queremos compartir la experiencia vivida en San Sebastián, una junta auxiliar del municipio de Teziutlán, donde estudiantes de sexto y séptimo semestre de la Licenciatura en Medicina General y Comunitaria cambiaron las aulas por un ejercicio de vinculación directa con la población: un diagnóstico comunitario participativo.
Antes de salir al campo, las y los estudiantes participaron en un proceso de preparación coordinado por el profesorado de las asignaturas Métodos Demográficos y Proyecto de Comunidad. Durante esta etapa analizaron las características demográficas de la población e identificaron algunos de los principales retos epidemiológicos de la región.
Imagen: Localización de la Sierra Nororiental de Puebla, región de referencia para el trabajo comunitario realizado en San Sebastián, Teziutlán.
Sin embargo, el verdadero aprendizaje comienza al llegar al territorio. En coordinación con las autoridades locales, se habilitó un espacio comunitario donde el estudiantado organizó módulos de atención, siempre bajo la supervisión de sus docentes. Paralelamente, realizaron visitas domiciliarias para aplicar una encuesta demográfica básica.
El corazón de esta experiencia fue invitar a las y los habitantes a participar voluntariamente en una jornada comunitaria de salud. Mediante cuestionarios sencillos y evaluaciones básicas, se exploraron algunos de los principales problemas de salud de la región, como la diabetes mellitus y la hipertensión arterial.
Más allá de los datos obtenidos y de las mediciones de presión arterial o glucosa, esta experiencia abrió una ventana a la realidad cotidiana de San Sebastián. Al conversar con las personas, las y los estudiantes conocieron de primera mano las dificultades para acceder a los servicios de salud, la preocupación por el desabasto de medicamentos y las percepciones locales sobre el autocuidado y la enfermedad.
Voces desde el territorio: ¿qué transforma a un futuro profesional de la medicina?
Para comprender el impacto de esta experiencia, se recopilaron e integraron los testimonios de 40 estudiantes que participaron en el trabajo comunitario en San Sebastián. Sus reflexiones muestran que algunas de las lecciones más importantes de la formación médica no se aprenden entre las paredes de un aula o un hospital, sino al recorrer el territorio y escuchar a quienes lo habitan.
¿Qué se aprende en la comunidad, fuera del aula?
La principal lección no provino de los libros de texto, sino del desarrollo de la comunicación empática y de la capacidad para observar el contexto en el que viven las personas. Mientras que en el hospital el paciente acude al médico, en la comunidad es el futuro profesional de la salud quien entra al mundo del paciente.
Durante los recorridos, las y los estudiantes identificaron cómo los determinantes sociales de la salud se expresan en la vida cotidiana: la falta de agua potable, las largas distancias para acceder a los servicios de salud o las condiciones de las viviendas. Comprendieron que ningún tratamiento será realmente efectivo si antes no existe la disposición para escuchar con respeto, calidez y sin prejuicios las condiciones de vida de cada persona. Esta experiencia reforzó la idea de que una medicina verdaderamente humana debe comprender el contexto social de quienes atiende.
¿Qué retos se enfrentaron?
El trabajo en territorio presentó desafíos muy distintos a los que se viven en un hospital.
- El primero fue físico. Los recorridos implicaron caminar por veredas empinadas, atravesar caminos de tierra y adaptarse a las condiciones cambiantes del clima de la Sierra Nororiental, donde un día soleado puede convertirse, en cuestión de minutos, en lluvia y niebla.
- El segundo reto fue cultural. En algunos hogares existía desconfianza para participar en las encuestas y en las actividades de salud, un recordatorio de que muchas comunidades han tenido experiencias poco favorables con actores externos.
- También enfrentaron una barrera lingüística. Algunas personas únicamente hablaban náhuatl, por lo que fue necesario construir formas de comunicación basadas en el respeto, la escucha y el apoyo de traductores locales. Además, algunos estudiantes hablaban esta lengua, lo que facilitó el diálogo y fortaleció el vínculo con la comunidad.
¿Qué enseñanzas duraderas dejó el viaje?
La experiencia en San Sebastián dejó al menos tres aprendizajes fundamentales:
- el valor del trabajo en equipo.- Durante los recorridos, las y los estudiantes comprendieron que la salud pública solo puede construirse de manera colectiva. El apoyo mutuo fue indispensable para alcanzar los objetivos de la jornada y resolver los desafíos que surgieron en el camino.
- la importancia de un trato digno.- A través de los relatos de la población, conocieron experiencias de atención en las que la falta de empatía había generado desconfianza hacia los servicios de salud. Esto les permitió reflexionar sobre que el respeto hacia el personal médico no se impone: se construye mediante una atención profesional, humana y respetuosa.
- el valor de la medicina tradicional.- Lejos de establecer una relación de oposición entre la medicina científica y los saberes comunitarios, el estudiantado reconoció la riqueza del conocimiento local sobre plantas medicinales y otros recursos tradicionales. También conocieron las llamadas enfermedades de filiación cultural, como el empacho, el susto, el mal de ojo o la pérdida del alma, padecimientos que forman parte de la realidad de muchas comunidades y cuya comprensión favorece una atención más cercana, respetuosa e integral.
Recorrido comunitario en San Sebastián, Teziutlán, Puebla, como parte del diagnóstico participativo y del acercamiento a las condiciones sociales y territoriales de la población.
Aprender escuchando: las lecciones del territorio
El mayor valor de esta experiencia no quedó reflejado únicamente en las estadísticas obtenidas, sino en la transformación de quienes participaron. El contacto directo con la población permitió que las y los estudiantes comprendieran que ningún diagnóstico clínico está completo si se desconoce el contexto en el que viven las personas. Escuchar las historias de vida de las y los habitantes de San Sebastián les permitió entender la medicina desde una perspectiva más humana, integral y colectiva.
En un país que enfrenta, al mismo tiempo, el creciente impacto de las enfermedades crónicas y las desigualdades que persisten en muchas comunidades rurales, la medicina comunitaria representa una necesidad ineludible. La Atención Primaria de la Salud no se limita a brindar consultas o prescribir tratamientos; también implica construir relaciones de confianza entre el personal de salud y las comunidades.
La experiencia en la Sierra Nororiental de Puebla demuestra que el territorio es un espacio privilegiado para la formación de las y los futuros profesionales de la salud. Al recorrer las comunidades, escuchar sus historias y comprender sus formas de vida, el aprendizaje trasciende los conocimientos técnicos y adquiere una dimensión profundamente humana.
Una atención en salud más equitativa no depende únicamente de contar con hospitales más grandes o con mayor tecnología. También requiere profesionales capaces de caminar junto a las personas, comprender sus realidades y reconocer que el cuidado de la salud se construye de manera colectiva. En ese camino, la participación del estudiantado en actividades comunitarias representa una valiosa oportunidad para fortalecer una práctica médica más cercana, respetuosa y comprometida con las necesidades de la población.
Con ese aprendizaje, muchas y muchos estudiantes esperan regresar el próximo verano a San Sebastián, ahora con nuevas ideas, estrategias y proyectos para seguir trabajando de la mano con la comunidad. Porque, al final, comprendieron que ejercer la medicina también significa escuchar, aprender y caminar junto a las personas.
Foto: Estudiantes de Medicina General y Comunitaria durante el trabajo de campo en San Sebastián, Teziutlán, Puebla.
Contacto:
Dra. Verna Cázares Ordóñez
verna.cazares@insp.edu.mx
Referencias
- Solar O, Irwin A. A conceptual framework for action on the social determinants of health. Geneva: World Health Organization; 2010.
- Almejo Hernández R, Téllez Vázquez Y, López Ramírez J. Índice absoluto de marginación 2000–2010. México: Consejo Nacional de Población; 2013.
- Peláez Herreros Ó. La marginación a lo largo del tiempo: cálculo del Índice de Marginación Absoluta (IMA) para las entidades federativas de México, 1970–2010. Economía: teoría y práctica. 2017;(46):115-137. doi:10.24275/ETYPUAM/NE/462017/Pelaez
- World Health Organization. Declaration of Alma-Ata: International Conference on Primary Health Care. Geneva: WHO; 1978.
- World Health Organization, UNICEF. Declaration of Astana. Global Conference on Primary Health Care. Geneva: WHO; 2018.
- Starfield B, Shi L, Macinko J. Contribution of primary care to health systems and health. Milbank Quarterly. 2005;83(3):457-502.
- Frenk J, Chen L, Bhutta ZA, Cohen J, Crisp N, Evans T, et al. Health professionals for a new century: transforming education to strengthen health systems in an interdependent world. Lancet. 2010;376(9756):1923-1958.
- González-Duarte RJ, Cázares-Ordóñez V, Vargas-Rivera P, Rivera-Hernández X, Flores-Triana A. Investigación biomédica con enfoque en salud comunitaria en el Complejo Regional Nororiental de la BUAP. En: Morandín F, Romero A, Villanueva L, editores. Perspectivas multidisciplinarias e investigación en el Complejo Regional Puebla Nororiental. Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; 2024. p.141-159. doi:10.5281/zenodo.13862052
- Jiménez-Martínez CA, Álvarez-Gasca MA, Jiménez-Martínez MS. Experiencias preliminares a partir de la aplicación de un programa sobre estilos de vida saludables desde la investigación-acción. Journal of Behavior, Health & Social Issues. 2011;3(2):101-111.
- Terán-Hernández M, Díaz-Barriga F, Cubillas-Tejeda AC. Diagnóstico de salud y percepción de riesgos: elementos clave para una propuesta de intervención en comunidades indígenas en México. Revista Panamericana de Salud Pública. 2016;39:106-114.
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 12, septiembre - diciembre de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 06 de mayo de 2026. Tamaño del archivo: 118,586 KB