CIENCIA Y SALUD

La revolución digital que está transformando la conversación sobre la menstruación
Por:
Camila Morales 1,
Jaqueline Calderón 1,
Andrea Rodríguez 2
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Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, San Luis Potosí,
México.
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Centro de Investigación en Salud Poblacional. Instituto Nacional de Salud Pública.
Cuernavaca, Morelos, México.
El cuerpo humano alberga numerosos procesos biológicos esenciales para la salud, entre ellos la menstruación. Este ciclo natural suele comenzar entre los 9 y 13 años de edad y forma parte de los cambios que acompañan el inicio de la adolescencia en mujeres y personas menstruantes.
Aunque cerca de la mitad de la población mundial experimentará la menstruación durante aproximadamente 30 a 40 años de su vida, este proceso ha estado históricamente rodeado de tabúes y silencios culturales que han limitado su discusión abierta y su visibilidad social y científica.
Esta falta de visibilidad trasciende el ámbito cultural y tiene implicaciones para la salud pública. La desinformación y el estigma pueden dificultar el reconocimiento oportuno de síntomas, retrasar la búsqueda de atención médica y afectar el bienestar físico, mental y social de niñas, mujeres y personas menstruantes.
En la última década, el ciberactivismo ha contribuido a transformar este panorama. A través de las redes sociales y de los algoritmos —los sistemas que determinan qué contenidos se muestran con mayor frecuencia a las personas usuarias—, la conversación sobre la menstruación ha encontrado nuevos espacios para difundir, debatir y acercar el conocimiento científico a un público más amplio.
Más allá del sangrado: la nueva definición de la salud menstrual
Durante mucho tiempo, la menstruación fue entendida principalmente como un proceso biológico relacionado con la reproducción humana. Sin embargo, en la actualidad se reconoce que la salud menstrual va mucho más allá de los cambios fisiológicos que ocurren cada mes.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Banco Mundial consideran que la salud menstrual forma parte del derecho a la salud sexual y reproductiva, y representa un componente importante para el bienestar y la calidad de vida. (1-4)
Esta visión más amplia quedó reflejada en la definición propuesta por un grupo internacional de especialistas en salud pública, encabezado por la investigadora Julie Hennegan, quienes describen la salud menstrual como un estado de bienestar físico, mental y social relacionado con la menstruación, y no únicamente como la ausencia de enfermedad. (5)
La salud menstrual forma parte del derecho a la salud sexual y reproductiva, y representa un componente importante para el bienestar y la calidad de vida.
Desde esta perspectiva, garantizar la salud menstrual implica que las personas cuenten con información basada en evidencia científica, acceso a productos adecuados para la gestión menstrual y espacios seguros, higiénicos y dignos para atender sus necesidades durante este proceso.
En este contexto también surge el concepto de justicia menstrual, que busca visibilizar las desigualdades que enfrentan muchas personas para vivir su menstruación en condiciones dignas. Investigaciones como las de la socióloga Chris Bobel muestran que la falta de acceso a productos de gestión menstrual, agua, sanitarios o información confiable —una situación conocida como pobreza menstrual— puede afectar la asistencia escolar, el bienestar y el ejercicio de otros derechos fundamentales. 6
¿El consultorio en la pantalla? Comunicación y salud en las redes sociales
Durante décadas, gran parte de la información sobre salud se transmitía principalmente a través de consultas médicas, campañas institucionales y materiales impresos distribuidos en los servicios de salud. Con la expansión de internet y las redes sociales, la forma de acceder y compartir este tipo de información ha cambiado de manera importante.
Actualmente, plataformas como Instagram, TikTok, YouTube o X (antes Twitter) permiten que instituciones, organizaciones de la sociedad civil, profesionales de la salud y personas dedicadas a la divulgación de la ciencia compartan información sobre la menstruación con millones de usuarios.
En estos espacios digitales se explican, con un lenguaje más cercano, temas como el funcionamiento del ciclo menstrual, el papel de las hormonas, los síntomas que suelen formar parte de este proceso y aquellos que pueden representar señales de alerta para buscar atención médica. También se difunden materiales educativos, infografías y videos que ayudan a comprender mejor la salud menstrual.
Imagen de Organizacion para chicas, OPC
De esta manera, la comunicación en salud ha dejado de ser un proceso exclusivamente unidireccional para convertirse en un intercambio más dinámico, donde las personas pueden informarse, compartir experiencias, plantear dudas e interactuar directamente con especialistas y organizaciones.
La visibilidad que alcanzan estos contenidos depende, en buena medida, de los algoritmos de las plataformas digitales, es decir, de los sistemas que seleccionan y recomiendan la información que aparece con mayor frecuencia en las redes sociales. Esto ha permitido ampliar el alcance de mensajes sobre salud menstrual y acercar información basada en evidencia a un público cada vez más amplio. No obstante, el mismo entorno digital facilita la circulación de contenidos sin sustento científico. Por ello, es fundamental desarrollar una actitud crítica, verificar que la información provenga de fuentes confiables y recurrir a profesionales de la salud cuando existan dudas o se requiera orientación.
Ciberactivismo: la acción colectiva en la era digital
Imagen de Menstruación Digna MX y La Caldera de Eva
En este entorno digital, el activismo también ha encontrado nuevas formas de organización y participación. El ciberactivismo se refiere al uso estratégico de internet y de las plataformas digitales para informar, sensibilizar y promover cambios sociales, culturales o políticos en torno a distintas causas.
En temas relacionados con la salud, los derechos y la igualdad de género, diversas investigaciones han documentado cómo las redes sociales permiten visibilizar problemáticas que antes tenían poca presencia en el espacio público.⁷ A través de campañas digitales, etiquetas o hashtags (palabras o frases que agrupan conversaciones sobre un mismo tema), publicaciones informativas y relatos personales, el activismo menstrual ha contribuido a ampliar el diálogo sobre la salud menstrual y los derechos asociados a ella.
Entre sus principales aportaciones destacan:
- Construir redes de apoyo. Compartir experiencias sobre condiciones como la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico puede ayudar a que más personas reconozcan síntomas similares, se sientan acompañadas y busquen atención médica cuando sea necesario.
- Promover la alfabetización en salud. La difusión de infografías, videos y otros recursos facilita la comprensión de conceptos científicos sobre el ciclo menstrual y favorece el acceso a información basada en evidencia.
- Impulsar la participación social. Las plataformas digitales también han servido para organizar campañas que promueven cambios en políticas públicas, como la eliminación de impuestos a los productos de gestión menstrual o la distribución gratuita de estos insumos en escuelas y otros espacios públicos.
Las sombras del ecosistema digital: riesgos y precauciones
Las redes sociales han ampliado las posibilidades para informar, aprender y generar conversaciones sobre salud menstrual. Sin embargo, como ocurre con cualquier fuente de información, también es importante reconocer sus limitaciones y utilizar estos espacios de manera crítica y responsable.
Uno de los principales desafíos es la desinformación en salud, fenómeno conocido como infodemia, que se refiere a la circulación masiva de información falsa, imprecisa o sin sustento científico. Esta situación puede dificultar que las personas distingan entre contenidos confiables y aquellos que difunden mitos, recomendaciones sin evidencia o información potencialmente perjudicial. Estudios recientes han documentado que una proporción importante de los contenidos sobre salud compartidos en redes sociales presenta deficiencias en su calidad o carece de respaldo científico. 3
En el caso de la salud menstrual, esto puede traducirse en publicaciones que promueven dietas o suplementos con supuestos beneficios para "regular las hormonas", tratamientos sin evidencia científica o mensajes que minimizan síntomas que requieren valoración médica.
Otro aspecto que merece atención es el uso de discursos sobre el bienestar y el empoderamiento femenino como estrategia comercial, práctica conocida como pinkwashing. En estos casos, algunos productos se promocionan mediante mensajes relacionados con la salud menstrual o los derechos de las mujeres, aunque sus beneficios no siempre cuentan con evidencia científica suficiente.
A ello se suma la brecha digital, que limita el acceso a internet y a información de calidad para diversos grupos de la población. Esta desigualdad puede impedir que muchas personas se beneficien de los recursos educativos y de apoyo que hoy ofrecen los entornos digitales.
Frente a este panorama, las redes sociales pueden ser una herramienta valiosa para la educación y la participación social, siempre que la información se consulte de manera crítica y se privilegien contenidos elaborados por instituciones, organizaciones y profesionales con respaldo científico. Cuando existan dudas sobre síntomas, tratamientos o cualquier aspecto relacionado con la salud menstrual, la recomendación sigue siendo acudir a los servicios de salud y buscar orientación de personal capacitado.
Una deuda histórica: lo que nos ocultan en los productos que usamos cada mes
Dentro de estos riesgos que hoy están encendiendo las redes, hay un tema poco hablado que sigue siendo una deuda histórica con las mujeres y personas menstruantes: la falta de regulación y de transparencia en los productos de gestión menstrual. Durante décadas hemos usado toallas desechables, tampones y copas menstruales sin tener la menor idea de qué están hechos exactamente, porque la ley no obliga a las empresas a describir la lista completa de ingredientes de los cuales hacen estos productos. Esto es alarmante ya que la piel de la vulva y la mucosa vaginal son muy permeables y absorbentes. A diferencia de lo que comemos o usamos en nuestra piel, los químicos que entran en contacto con la zona vaginal no pasan por filtros como el hígado; van directo al torrente sanguíneo. 9
La evidencia científica ha reportado que en toallas desechables y tampones se ha encontrado la presencia de disruptores endocrinos (químicos capaces de alterar nuestras hormonas) como ftalatos, bisfenoles, plaguicidas y compuestos tóxicos derivados del blanqueamiento del algodón. Estar expuestas a esta mezcla de químicos cada mes, durante casi 40 años de la vida fértil, puede traer consecuencias reales en la salud, como lo son alteraciones en el ciclo menstrual y mayor inflamación, hasta dolores más intensos y desarrollo o empeoramiento de patologías menstruales como la endometriosis. 10
Por eso, la revolución digital no se trata solo de romper el tabú de hablar de menstruación, implica usar la información para exigir leyes efectivas que obliguen a las marcas a reportar cada ingrediente. Saber a qué estamos exponiendo a nuestro cuerpo es una cuestión básica de salud.
Hacia una conversación más informada sobre la menstruación
El ciberactivismo ha contribuido a sacar la menstruación de la esfera privada y colocarla en el centro del debate público. Sin embargo, para que los "likes", las publicaciones y los videos virales se traduzcan en beneficios reales para la salud menstrual, es indispensable la participación crítica de la ciudadanía. Consumir información basada en evidencia científica, verificar que provenga de fuentes confiables, exigir plataformas digitales más seguras y promover que las políticas públicas se sustenten en el conocimiento científico son algunos de los pasos necesarios para avanzar hacia una conversación más informada sobre la menstruación, libre de estigmas y comprometida con el ejercicio del derecho a la salud.
Imagen propia de las autoras
Contacto:
Dra. Andrea Gpe. Rodríguez López
andrea.rodriguez@insp.edu.mx
Referencias
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2022). Menstrual health is a health and human rights issue. Statement at the 50th session of the UN Human Rights Council.
- Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). (2021). Menstruation and human rights - Frequently asked questions. United Nations Population Fund.
- Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). (2020). Guidance for Monitoring Menstrual Health and Hygiene. UNICEF, New York.
- Banco Mundial. (2022). The Enabling Environment for Menstrual Health and Hygiene. Grupo Banco Mundial.
- Hennegan, J., Winkler, I. T., Bobel, C., Keiser, D., Hampton, J., Larsson, G., ... & Mahon, T. (2021). Menstrual health: a definition for policy, practice, and research. Sexual and Reproductive Health Matters, 29(1), 31-38.
- Bobel, C. (2019). The Managed Body: Developing Girls and Menstrual Health in the Global South. Palgrave Macmillan.
- Baer, H. (2016). Redoing feminism: digital activism, body politics, and neoliberalism. Feminist Media Studies, 16(1), 17-34.
- Suarez-Lledo, V., & Álvarez-Galvez, J. (2021). Prevalence of Health Misinformation on Social Media: Systematic Review. Journal of Medical Internet Research, 23(1), e17187.
- Gao CJ, Kannan K. Phthalates, bisphenols, parabens, and triclocarban in feminine hygiene products from the United States and their implications for human exposure. Environ Int. 2020 Mar;136:105465. doi: 10.1016/j.envint.2020.105465. Epub 2020 Jan 13. PMID: 31945693.
- Buck Louis GM, Peterson CM, Chen Z, Croughan M, Sundaram R, Stanford J, Varner MW, Kennedy A, Giudice L, Fujimoto VY, Sun L, Wang L, Guo Y, Kannan K. Bisphenol A and phthalates and endometriosis: the Endometriosis: Natural History, Diagnosis and Outcomes Study. Fertil Steril. 2013 Jul;100(1):162-9.e1-2. doi: 10.1016/j.fertnstert.2013.03.026. Epub 2013 Apr 8. PMID: 23579005; PMCID: PMC3700684.
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 12, septiembre - diciembre de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
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Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 06 de mayo de 2026. Tamaño del archivo: 118,586 KB