SABERES COMPARTIDOS

Nutrición y derechos humanos: el papel de quienes cuidan la alimentación de la sociedad
Por: Guadalupe Delgado Sánchez1, Maribel Martínez Hernández2, Daniel Manzur Rodriguez3
- Investigadora en Ciencias Médicas, CISEI/INSP
- Asistente de investigación, CISEI/INSP
- Director de Área, DGDPSC/SSPC
En el último número de 2025, mediante la publicación de este artículo, nos anticipamos a la conmemoración del Día del Profesional en Nutrición, el cual se celebra en México cada 27 de enero. Más que una efeméride gremial, esta fecha permite recordar que la alimentación adecuada no debería ser un privilegio, ni es una simple elección individual: es un derecho humano reconocido a nivel internacional y cada vez más incorporado en nuestro marco jurídico nacional.
El derecho a la alimentación adecuada implica que todas las personas, sin discriminación, puedan acceder de forma regular, permanente y digna a alimentos suficientes, inocuos, nutritivos y culturalmente pertinentes. Este derecho está estrechamente vinculado con el derecho a la salud, a la educación, al trabajo y a un medio ambiente sano, y se ve afectado por condiciones de pobreza, desigualdad, discriminación y por entornos alimentarios que facilitan o dificultan las decisiones saludables.
En este contexto, las y los profesionales en nutrición no solo elaboran menús o planes de alimentación personalizados, son actores clave para hacer efectivo, en la práctica, el derecho a la alimentación y a la salud, especialmente en los grupos históricamente vulnerados.
Entre la consulta y la comunidad: múltiples espacios para ejercer y defender derechos
Las y los nutriólogos trabajan en hospitales, comedores, centros de salud, escuelas, programas sociales, organizaciones comunitarias, instituciones públicas y privadas. En cada uno de esos espacios su labor combina una dimensión técnica con una dimensión ética y de derechos humanos.
Cuando evalúan el estado de nutrición de niñas, niños, personas mayores o personas con enfermedades crónicas, por ejemplo, identifican situaciones que reflejan vulneraciones de derechos: desnutrición, anemia, inseguridad alimentaria, obesidad vinculada con entornos que favorecen el consumo de productos ultraprocesados.
Al adaptar las recomendaciones a la realidad económica, familiar y cultural de cada persona, contribuyen a que las orientaciones sean viables y respetuosas, en lugar de imponer modelos difíciles de cumplir.
En el diseño de menús escolares, comedores comunitarios o lineamientos para entornos libres de comida chatarra, su trabajo ayuda a crear bambientes que facilitan elecciones saludables, desplazando el foco desde la “voluntad individual” hacia las condiciones estructurales que hacen posible, o no, una alimentación adecuada.
La práctica profesional en nutrición se convierte en una vía concreta para avanzar en la garantía progresiva de derechos, siempre y cuando esté acompañada de políticas públicas, presupuestos suficientes y marcos normativos coherentes y que se cumplan.
Desigualdades que se reflejan en la alimentación
Un enfoque de derechos humanos obliga a mirar quiénes se benefician de los avances en nutrición y quiénes quedan atrás. No todas las personas tienen las mismas oportunidades para alimentarse de forma saludable.
Figura I. Desigualdades en el acceso a la alimentación.
Estas desigualdades recuerdan que las enfermedades relacionadas con la alimentación no son sólo resultado de decisiones individuales, sino expresión de brechas sociales y estructurales. Por ello, las y los profesionales en nutrición, en articulación con otros sectores, tienen un papel estratégico para visibilizar estas brechas y para abogar por políticas que las reduzcan.
Nutriólogas y nutriólogos como agentes de cambio
Incorporar el enfoque de derechos humanos en la práctica nutricional implica cambiar la manera de entender la relación con las personas y las comunidades. Supone, entre otros aspectos. Ver figura 2.
Figura 2. Enfoque de derechos humanos en la práctica nutricional.
Desde esta perspectiva, cada consulta, taller, proyecto comunitario, iniciativa educativa o de intervención, programa o políticas públicas puede ser una oportunidad para defender y promover derechos, y no únicamente para recomendar alimentos.
Un día para celebrar, reconocer y transformar
En el Día del Profesional en Nutrición vale la pena reconocer el trabajo cotidiano —muchas veces silencioso— de quienes acompañan a las personas y comunidades en el cuidado de su alimentación y su salud. Pero la conmemoración también invita a plantear preguntas como las que abordamos en investigación, tesis y proyectos de titulación:
- ¿Tienen acceso a servicios de nutrición quienes más los necesitan?
- ¿Se están incorporando las voces de las comunidades en el diseño de programas y políticas alimentarias?
- Otra pregunta igualmente interesante sería: ¿Se reconoce plenamente a las y los nutriólogos como aliados estratégicos en la garantía del derecho a la alimentación adecuada y a la salud?
Cada 27 de enero es una oportunidad para recordar que la nutrición no se reduce a elecciones individuales ni a intervenciones clínicas aisladas: forma parte del ejercicio del derecho humano a una alimentación adecuada. Desde este enfoque, el trabajo de las y los profesionales en nutrición se orienta no solo a tratar problemas de desnutrición u obesidad, sino a identificar y denunciar situaciones de vulneración de derechos, visibilizar la inseguridad alimentaria, cuestionar entornos que promueven opciones poco saludables y acompañar a las personas y comunidades en la defensa de condiciones de vida más justas.
Asumir la nutrición desde los derechos humanos implica reconocer a cada persona como titular de derechos y al Estado como principal obligado a garantizarlos, así como fortalecer la corresponsabilidad de la sociedad en su conjunto. En este marco, las y los nutriólogos, en colaboración inter y transdisciplinaria, contribuyen a que las políticas, programas y servicios de alimentación y nutrición sean accesibles, aceptables, de calidad y libres de discriminación, avanzando hacia una vida más saludable y digna para todas las personas.
Referencias:
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- Ayala A, Meier BM. A human rights approach to the health implications of food and nutrition insecurity. Public Health Rev. 2017;38:10. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1186/s40985-017-0056-5
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- Colegio Mexicano de Nutrición Clínica y Terapia Nutricional. La nutrición clínica como política de salud en México: posicionamiento del CMNCTN [Internet]. México: CMNCTN; 2025. Disponible en: https://anmm.org.mx/doc/Posicionamiento%20del%20CMNCTN%20-COMPLETO%20FINAL%20JCCP.pdf