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Salud mental materna: prevenir la depresión perinatal también es cuidar a la infancia
Por:
Dra. Laura Elena Navarrete Reyes 1
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Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz
La llegada de un bebé suele asociarse con alegría, ilusión y nuevas expectativas para la familia. Sin embargo, para muchas mujeres esta etapa también implica cambios profundos que pueden afectar su bienestar emocional. La salud mental durante el periodo perinatal —que abarca desde el embarazo hasta el primer año de vida del bebé— es un componente esencial del cuidado materno, aunque todavía recibe poca atención en los servicios de salud de nuestro país.
Durante este periodo, las mujeres experimentan transformaciones físicas, hormonales, psicológicas y sociales que pueden incrementar su vulnerabilidad a diversos problemas de salud mental. Entre ellos, la depresión perinatal es uno de los más frecuentes y relevantes debido a las consecuencias que puede tener para la madre, el bebé y su entorno familiar.
En México, aunque la atención a la salud mental durante el embarazo y el posparto ya está contemplada en algunas políticas públicas y lineamientos clínicos, su incorporación en los servicios de salud sigue siendo limitada. Analizar lo que sabemos sobre este problema —y reconocer lo que aún falta por hacer— es fundamental para mejorar el bienestar de las mujeres, de sus hijas e hijos y de las nuevas generaciones.
Imagen 1 La maternidad también implica cuidar la salud mental
¿Qué es la depresión perinatal?
Desde la perspectiva clínica, la depresión perinatal es un trastorno del estado de ánimo que puede presentarse durante el embarazo o después del parto. Se caracteriza por un estado de ánimo persistentemente bajo o por la pérdida de interés o placer en las actividades cotidianas durante al menos dos semanas. También pueden presentarse alteraciones del sueño y del apetito, fatiga constante, sentimientos de culpa, dificultad para concentrarse y pensamientos negativos recurrentes.
Sin embargo, la experiencia de muchas mujeres muestra que la depresión perinatal va más allá de esta definición clínica. Diversos estudios cualitativos han documentado que algunas mujeres describen una intensa sensación de soledad, ansiedad o miedo a no ser "buenas madres". También pueden aparecer pensamientos obsesivos relacionados con el cuidado o la alimentación del bebé, así como un profundo sentimiento de culpa por no experimentar la felicidad que socialmente suele esperarse durante esta etapa.
Con frecuencia, estas experiencias se consideran una parte "normal" del embarazo o del posparto. Como consecuencia, muchas mujeres tardan en reconocer que están atravesando un problema de salud mental que requiere atención profesional, lo que puede retrasar el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
Un problema frecuente en México
La depresión perinatal es más común de lo que suele pensarse. Diversos estudios realizados en México muestran que entre 9% y 30.7% de las mujeres presentan depresión durante el embarazo, mientras que entre 13.8% y 24.1% la experimentan después del parto.
Estas cifras reflejan la importancia de fortalecer las estrategias de prevención, detección oportuna y tratamiento.
Diversos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar depresión perinatal. Entre ellos se encuentran los antecedentes personales de depresión o ansiedad, los embarazos no planificados, los problemas de salud durante la gestación, el bajo nivel educativo, el desempleo y las dificultades económicas.
En el contexto mexicano también influyen diversos factores sociales, como la falta de apoyo familiar o comunitario, los conflictos de pareja, la violencia de género y la exposición a acontecimientos estresantes. A ello se suman las expectativas sociales que idealizan la maternidad y que, en muchos casos, dificultan que las mujeres expresen cómo se sienten o pidan ayuda cuando la necesitan.
Imagen 2 Depresión perinatal: no es un problema poco frecuente
Consecuencias para la madre y el bebé
La depresión perinatal no solo afecta el bienestar emocional de la mujer. Sus repercusiones pueden extenderse a distintos aspectos de la salud materna e infantil, por lo que su detección y atención oportunas son fundamentales.
Durante el embarazo, la depresión puede asociarse con conductas que incrementan los riesgos para la salud, como la falta de asistencia a los controles prenatales, el consumo de alcohol u otras sustancias o una alimentación inadecuada como mecanismo para afrontar el malestar emocional. Estas situaciones pueden aumentar la probabilidad de parto prematuro o de que el bebé nazca con bajo peso, condiciones que representan un mayor riesgo para su desarrollo.
Después del nacimiento, los síntomas depresivos también pueden influir en la forma en que se establece el vínculo entre la madre y su bebé. Cuando la depresión persiste y no recibe atención, puede dificultar el cuidado cotidiano del recién nacido y afectar su desarrollo emocional, cognitivo y social.
Por ello, cuidar la salud mental durante el embarazo y el posparto no solo beneficia a las mujeres, sino que también favorece el bienestar de sus hijas e hijos, fortalece el entorno familiar y contribuye a un mejor desarrollo durante los primeros años de vida.
Prevención y detección: herramientas disponibles
En México existen instrumentos y lineamientos que reconocen la importancia de prevenir, detectar y atender la depresión perinatal. La Norma Oficial Mexicana para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio establece que, durante la atención prenatal y posnatal, deben identificarse oportunamente signos de depresión y otros problemas de salud mental.
Asimismo, desde 2016 el país cuenta con una Guía de Práctica Clínica para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la depresión prenatal y posparto, la cual fue actualizada en 2021 para incorporar la evidencia científica más reciente.
No obstante, en la práctica cotidiana estas herramientas todavía se utilizan de manera limitada. Entre las principales razones se encuentra la escasa familiaridad de parte del personal de salud con los instrumentos de detección y con las recomendaciones clínicas disponibles.
Entre las estrategias preventivas que han mostrado resultados favorables destacan las intervenciones psicoeducativas dirigidas a mujeres con factores de riesgo. Estos programas, que pueden desarrollarse de forma individual o grupal, promueven el autocuidado, fortalecen las redes de apoyo y brindan herramientas para afrontar el estrés y los cambios emocionales propios del embarazo y del posparto.
Para la detección temprana también existen instrumentos breves y fáciles de aplicar, como la Escala de Depresión Perinatal de Edimburgo, que permite identificar síntomas depresivos durante la atención materno-infantil. Sin embargo, su uso sistemático aún no forma parte de la práctica habitual en la mayoría de los servicios de salud del país.
Imagen 3. Existen herramientas para detectar y atender la depresión perinatal
Tratamiento y acompañamiento
La depresión perinatal puede tratarse de manera efectiva cuando se identifica oportunamente. Dependiendo de la intensidad de los síntomas y de las necesidades de cada mujer, el abordaje puede incluir psicoterapia, apoyo psicosocial y, en algunos casos, tratamiento farmacológico.
Cuando se considera el uso de medicamentos durante el embarazo o la lactancia, es fundamental que la decisión se tome de manera conjunta entre la mujer y el personal de salud, valorando cuidadosamente los beneficios y los posibles riesgos, siempre con información clara y basada en evidencia.
Cuando se considera el uso de medicamentos durante el embarazo o la lactancia, es fundamental que la decisión se tome de manera conjunta entre la mujer y el personal de salud
La atención integral también implica reconocer que el bienestar emocional de las madres está estrechamente relacionado con las condiciones de su entorno. Por ello, fortalecer las redes de apoyo familiares, comunitarias y de los servicios de salud constituye un elemento clave tanto para la recuperación como para prevenir recaídas.
Imagen 3. Pedir ayuda también es cuidar
También es importante promover una cultura del autocuidado y recordar que pedir ayuda es una muestra de cuidado hacia una misma y hacia el bebé.
Si durante el embarazo o después del parto una mujer experimenta: tristeza persistente, ansiedad intensa, pérdida de interés en sus actividades habituales o siente que estas emociones interfieren con su vida cotidiana, es recomendable hablar de ello con una persona de confianza y comentarlo durante las consultas prenatales o de seguimiento posparto.
El personal de salud puede orientar sobre las opciones de atención disponibles y, cuando sea necesario, canalizar a servicios especializados. Buscar ayuda de manera oportuna puede hacer una diferencia importante en la recuperación y en el bienestar de toda la familia.
Desafíos pendientes
Aunque en México se han logrado avances importantes en materia de políticas públicas y lineamientos clínicos para la atención de la depresión perinatal, todavía existen desafíos que dificultan su prevención, detección oportuna y tratamiento.
Entre ellos se encuentran la limitada formación del personal de salud en temas de salud mental perinatal, la sobrecarga de trabajo en el primer nivel de atención y la escasa coordinación entre los distintos profesionales que participan en la atención materna, como médicas y médicos familiares, ginecólogos, personal de enfermería, trabajo social y especialistas en salud mental.
A estas dificultades se suma el estigma que aún rodea los problemas emocionales durante el embarazo y el posparto. Muchas mujeres temen ser juzgadas o consideradas "malas madres" si expresan sentimientos de tristeza, ansiedad o desesperanza en una etapa que socialmente suele asociarse con felicidad.
Muchas mujeres temen ser juzgadas o consideradas "malas madres" si expresan sentimientos de tristeza, ansiedad o desesperanza
Superar estas barreras requiere fortalecer los servicios de salud, promover la capacitación continua del personal sanitario y contribuir a transformar las ideas que todavía dificultan hablar abiertamente sobre la salud mental durante la maternidad. Reconocer que el embarazo y el posparto pueden vivirse de maneras muy distintas es un paso indispensable para construir entornos más comprensivos y libres de estigma.
Una inversión en el futuro
La depresión perinatal es un problema frecuente que puede tener repercusiones importantes para las mujeres, sus hijas e hijos y la sociedad en su conjunto. Sin embargo, también es un problema que puede prevenirse, detectarse y tratarse oportunamente cuando existen servicios de salud preparados para identificarlo y atenderlo.
Si bien México cuenta con normas, guías clínicas e intervenciones respaldadas por evidencia científica, aún es necesario fortalecer su implementación, especialmente en el primer nivel de atención, donde muchas mujeres tienen su primer contacto con los servicios de salud durante el embarazo y el posparto.
Capacitar al personal de salud, integrar la atención de la salud mental como parte del cuidado materno-infantil y reducir el estigma asociado a los problemas emocionales durante la maternidad son acciones fundamentales para mejorar la calidad de vida de las mujeres y favorecer un desarrollo saludable durante la primera infancia. Asimismo, invertir en la salud mental perinatal no solo significa atender a quienes presentan síntomas de depresión, también implica construir familias más saludables y ofrecer a las nuevas generaciones mejores oportunidades para crecer y desarrollarse en un entorno de bienestar.
¿Dónde buscar ayuda si tú o alguien cercano presenta síntomas de depresión perinatal?
Sentirse triste, abrumada o ansiosa durante algunos momentos del embarazo o después del nacimiento del bebé puede ser una experiencia común. Sin embargo, cuando estas emociones son intensas, duran varias semanas o dificultan las actividades cotidianas, es importante buscar apoyo.
Si tú o alguien cercano presenta síntomas que podrían estar relacionados con la depresión perinatal, estas recomendaciones pueden ser de utilidad:
- Habla sobre lo que sientes. Compartir tus emociones con una persona de confianza puede ser el primer paso para recibir apoyo.
- Coméntalo durante tus consultas médicas. El personal de salud que brinda atención prenatal o posparto puede valorar la situación y orientarte sobre las opciones de atención disponibles.
- Pregunta por atención especializada. Si los síntomas lo ameritan, solicita información sobre los servicios de psicología o psiquiatría disponibles en tu unidad médica o en instituciones especializadas en salud mental.
- No esperes a que los síntomas empeoren. Buscar ayuda de manera oportuna puede favorecer una recuperación más rápida y mejorar el bienestar de la madre, del bebé y de toda la familia.
La depresión perinatal tiene tratamiento. Pedir ayuda no significa ser una mala madre; al contrario, es una forma de cuidar de ti y de brindar mejores condiciones para el desarrollo de tu hija o hijo.
Contacto:
Dra. Laura Elena Navarrete Reyes
laurae18@gmail.com
Referencias
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Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 12, septiembre - diciembre de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 06 de mayo de 2026. Tamaño del archivo: 118,586 KB