SABERES COMPARTIDOS

Tabasco frente a la diabetes tipo 2: una década de carga de enfermedad
Por:
Sergio Quiroz Gomez¹, Alejandro Ernesto Chale de la Cruz 1,
Juvenal Eduardo Salgado Montalvo 1
- ¹Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, División Académica de Ciencias de la Salud, Villahermosa, Tabasco, México.
¿Cuántos años de vida saludable nos está quitando la diabetes?
Piense en una persona de Tabasco que vive con diabetes tipo 2 desde hace varios años. Al principio, quizá solo necesitaba acudir a consulta, tomar medicamentos y hacer algunos cambios en su alimentación. Sin embargo, cuando la enfermedad no se controla adecuadamente, pueden aparecer complicaciones que afectan su trabajo, su movilidad, la economía familiar y su vida cotidiana. En algunos casos, la diabetes no solo deteriora la calidad de vida, sino que también puede adelantar la muerte.
La mayoría de las veces hablamos de la diabetes en términos del número de personas que la padecen o fallecen por esta causa. Pero existe otra manera de entender su impacto: medir cuántos años de vida saludable pierde una población debido a la enfermedad y a sus complicaciones. A esta forma de evaluación se le conoce como carga de enfermedad.
La carga de enfermedad permite comprender que la diabetes tipo 2 no es únicamente un problema individual. También representa un desafío para las familias, las comunidades y los sistemas de salud, porque muestra cuánto bienestar, autonomía y tiempo de vida saludable se pierden a causa de esta enfermedad.
¿Por qué Tabasco?
Comprender la situación de Tabasco requiere mirar más allá de la enfermedad. La diabetes tipo 2 no depende únicamente de factores biológicos; también está relacionada con las condiciones en las que viven las personas: su alimentación cotidiana, las oportunidades para realizar actividad física, el acceso a servicios de salud, la continuidad del tratamiento, el ingreso económico y otros factores sociales que influyen en el autocuidado (4,5).
En el estado, tanto en comunidades urbanas como rurales, mantener hábitos saludables no siempre es sencillo. El clima, las largas jornadas laborales, la movilidad y las desigualdades territoriales pueden dificultar acudir a consulta con regularidad, realizar actividad física o mantener una alimentación equilibrada.
Esta realidad ocurre en un país donde la diabetes y la prediabetes representan uno de los principales problemas de salud pública. En México, ambas condiciones afectan a millones de personas y hacen indispensable fortalecer la prevención, la detección oportuna y el control continuo desde los servicios de salud y las comunidades (4,5).
Por ello, reducir la carga de la diabetes no depende únicamente de pedir a las personas que cambien sus hábitos. También requiere políticas públicas, servicios accesibles y entornos que faciliten decisiones saludables y hagan posible el autocuidado.
Un indicador para mirar más allá de los casos
Para estimar la carga de enfermedad se utiliza un indicador llamado Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD), conocido en inglés como Disability-Adjusted Life Years (DALYs). Aunque el nombre puede parecer complejo, la idea es sencilla: un AVAD equivale a un año de vida saludable perdido (1).
Este indicador combina dos componentes:
- Los años de vida perdidos por muerte prematura, es decir, cuando una persona fallece antes de la esperanza de vida esperada debido a una enfermedad.
- Los años vividos con discapacidad, corresponden al tiempo en que una persona vive con limitaciones en su salud ocasionadas por la enfermedad.
Al integrar ambos componentes, los AVAD permiten estimar el impacto real de una enfermedad en la población y comparar su efecto con el de otros problemas de salud. Esta información resulta útil para orientar las decisiones en salud pública y definir prioridades de atención (1,2).
En otras palabras, la pregunta deja de ser únicamente cuántas personas viven con diabetes. También importa saber cuánto bienestar, autonomía y tiempo de vida saludable está perdiendo una comunidad como consecuencia de esta enfermedad.
Imagen 1. ¿Qué mide un AVAD/DALY?
Un AVAD equivale a un año de vida saludable perdido. Se calcula sumando los años
perdidos por muerte prematura y los años vividos con discapacidad.
Fuente: elaboración propia con base en Grosse et al. (1) y OPS/OMS (2).
Lo que muestran los datos de Tabasco
Un estudio reciente estimó la carga de enfermedad por diabetes tipo 2 en la población adulta de Tabasco durante el periodo 2013-2023. Para ello, analizó información oficial sobre nuevos casos, mortalidad y esperanza de vida de más de 900 mil personas adultas residentes en el estado (3).
Los resultados muestran la magnitud del problema: durante esa década, la diabetes tipo 2 ocasionó aproximadamente 305 mil años de vida saludable perdidos entre la población adulta de Tabasco (3). Esta cifra refleja mucho más que consultas médicas, tratamientos o registros estadísticos; representa tiempo de vida que pudo haberse vivido con mayor bienestar, autonomía y participación en la vida familiar, laboral y comunitaria.
La carga de enfermedad no permaneció estable a lo largo del periodo analizado. En 2013 se estimaron poco más de 23 mil años de vida saludable perdidos; para 2016 la cifra alcanzó su punto más alto, con más de 34 mil años. Aunque posteriormente hubo algunas variaciones, en 2023 volvió a superar los 30 mil años perdidos (3).
Estos resultados muestran que la diabetes tipo 2 no ha sido un problema temporal. Durante más de una década ha mantenido una carga importante para la población tabasqueña y una demanda constante para los servicios de salud.
Imagen 2. Años de vida saludable perdidos por diabetes tipo 2 en Tabasco, 2013-2023
La tendencia anual muestra una carga sostenida durante la década, con un máximo en 2016 y un nuevo incremento en 2023. Fuente: elaboración propia con base en Hernández-Bartolo et al. (3).
Las personas detrás del indicador
Detrás de cada año de vida saludable perdido hay historias concretas: una mujer que deja de trabajar debido a complicaciones renales; un padre que requiere apoyo familiar después de una amputación; una persona mayor que pierde visión y autonomía; una familia que reorganiza su economía para comprar medicamentos, cubrir traslados o acompañar consultas.
Por eso, hablar de carga de enfermedad no debe reducirse a una cifra. Los datos permiten dimensionar el problema, pero su verdadero significado está en las vidas que representan. En Tabasco, una proporción importante de esta carga se concentra en personas mayores de 50 años (3). Sin embargo, esto no significa que la diabetes comience en esa etapa; con frecuencia se desarrolla años antes y sus consecuencias se acumulan con el tiempo.
También se ha identificado una mayor carga en mujeres que en hombres (3). Este hallazgo debe interpretarse con cautela, ya que puede estar relacionado con factores como la estructura de edad de la población, la presencia de otras enfermedades, el acceso y uso de los servicios de salud, así como las condiciones sociales que influyen en la salud. Aún así, plantea una pregunta fundamental: ¿estamos identificando y atendiendo de manera oportuna las necesidades particulares de distintos grupos de población?
Lo que estos datos dicen al sistema de salud
Una parte importante del impacto de la diabetes tipo 2 se relaciona con sus complicaciones cardiovasculares, renales, visuales, neurológicas y vasculares, que pueden afectar durante años la calidad de vida de las personas (6). Cuando estas aparecen o avanzan, la enfermedad deja de ser únicamente un diagnóstico médico y se convierte en una condición que transforma la vida cotidiana de las personas, sus familias y los servicios de salud.
Si una proporción importante de esta carga está asociada con muertes prematuras y complicaciones que pueden prevenirse o retrasarse, existe un margen amplio para intervenir (3). La diabetes puede controlarse de mejor manera cuando:
- se identifica oportunamente;
- se garantiza un tratamiento continuo y;
- se acompaña a las personas en el desarrollo de habilidades para su autocuidado (5).
En este proceso, la atención primaria de salud tiene un papel central. Desde el primer nivel de atención es posible identificar factores de riesgo, confirmar diagnósticos, vigilar niveles de glucosa, presión arterial y lípidos, revisar la salud de los pies, monitorear la función renal, promover hábitos saludables, fortalecer la adherencia al tratamiento y referir oportunamente a las personas cuando aparecen complicaciones (4-6).
Sin embargo, para lograr resultados sostenibles, la atención no puede limitarse a consultas aisladas. La diabetes requiere seguimiento continuo, objetivos claros y una comunicación cercana que permita a las personas tomar decisiones informadas sobre su salud. Más que intervenciones ocasionales, se necesita una ruta de atención que acompañe a cada persona a lo largo del tiempo.
Tres acciones para conservar años de vida saludable
1. Prevenir antes de que aparezca la enfermedad. Esto implica actuar sobre factores relacionados con el desarrollo de diabetes tipo 2, como la obesidad, el sedentarismo y el consumo frecuente de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, mediante acciones en escuelas, centros de trabajo, comunidades y espacios públicos. La prevención debe crear entornos que faciliten decisiones saludables, no solo responsabilizar a las personas por tomarlas (4,5).
2. Detectar oportunamente. Muchas personas pueden vivir con diabetes durante años sin saberlo. Identificar a quienes tienen mayor riesgo permite iniciar intervenciones y tratamiento antes de que aparezcan complicaciones graves y antes de que la enfermedad afecte de manera importante su calidad de vida (4,5).
3. Mejorar el control de quienes ya viven con diabetes. Esto requiere garantizar acceso continuo a medicamentos, consultas de seguimiento, educación para el autocuidado, vigilancia de la función renal y ocular, revisión periódica de pies y acciones para prevenir complicaciones cardiovasculares (5,6).
Figura 3. Tres acciones para reducir la carga de diabetes en
Tabasco.
Prevención antes del diagnóstico, detección oportuna y control continuo en atención
primaria.
Fuente: elaboración propia con base en Basto-Abreu et al. (4), Jiménez-Corona et al.
(5) y Farmaki et al. (6)
Mirar los datos para cuidar mejor
Los indicadores de carga de enfermedad no son únicamente cifras epidemiológicas; son una manera de reconocer los años de vida que las personas pierden cuando una enfermedad limita su salud, su autonomía y sus posibilidades de participar plenamente en su entorno.
En Tabasco, comprender la dimensión de la diabetes tipo 2 permite identificar que el desafío no se encuentra solamente en atender sus complicaciones, sino en construir condiciones que favorezcan la prevención, la detección oportuna y el acompañamiento continuo de quienes viven con esta enfermedad.
Mirar estos datos con una perspectiva humana ayuda a transformar los números en decisiones: fortalecer los servicios de salud, impulsar entornos más saludables y generar acciones que permitan que más personas puedan vivir más años con bienestar, independencia y calidad de vida.
Contacto: Sergio Quiroz-Gomez
sergio.quiroz@ujat.mx
Referencias
- Grosse SD, Lollar DJ, Campbell VA, & Chamie M. (2009). Disability and disability -adjusted life years: not the same. Public Health Reports. 124(2):197–202. https\://doi:10.1177/003335490912400206
- Causas principales de mortalidad, y discapacidad - OPS/OMS. (s.f.| Organización Panamericana de la Salud [Internet]. :[. [https://www.paho.org/es/enlace/causas-principales-mortalidad-discapacidad
- Hernández-Bartolo, D.R, Quiroz-Gomez, S., Guzmán-Priego, C, G., Celorio-Méndez, K. D. S., Juárez-Rojop,I. E., Ble Castillo, J. L., et al. (2025).Estimation of the Burden of Disease Due to Diabetes Mellitus Type 2 in the Population of Tabasco During the Period 2013–2023. International Journal of Environmental Research and Public Health. ;22(7):997. https\://doi:10.3390/ijerph22070997
- Basto-Abreu, A, López-Olmedo, N., Rojas-Martínez, R., Aguilar-Salinas, C.A., Moreno-Banda, G.L., Carnalla, M., Rivera, J. A., Romero-Martínez, M., Barquera, S., and Barrientos -Gutiérez, T. (2023). Prevalencia de prediabetes y diabetes en México: Ensanut 2022. Salud Pública de México, 65,s163–s168. https\://doi:10.21149/14832
- Jiménez-Corona, A, Aguilar-Salinas, C.A., Rojas-Martínez, R. & Hernández-Ávila, M. (2013). Diabetes mellitus tipo 2 y frecuencia de acciones para su prevención y control. Salud Pública de México. 55(Supl.2):137-S143. https//doi:10.21149/spm.v55s2.5109
- Farmaki, P., Damaskos, C., Garmpis, N., Garmpi, A., Savvanis, S., & Diamantis, E. (2020). Complications of the Type 2 Diabetes Mellitus. Current Cardiology Reviews. 16(4):249–51. https\://doi:10.2174/1573403X1604201229115531
Información editorial y legal
Revista ESPM, Año 4, Núm. 12, septiembre - diciembre de 2026, es una publicación cuatrimestral editada por el Instituto Nacional de Salud Pública, a través de la Escuela de Salud Pública de México, Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100, Tel. 7773293000, www.insp.mx, www.revista.espm.mx, nslara@insp.mx.
Editora responsable: Dra. Nenetzen Saavedra Lara. Reserva de Derechos al Uso exclusivo: en trámite, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.
Responsable de la última actualización de este número, (Mtra. Aldara Nayeli Cabrera Osnaya), Av. Universidad #655, Col. Santa María Ahuacatitlán, Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Cuernavaca, Morelos, C.P. 62100. Fecha de última modificación, 06 de mayo de 2026. Tamaño del archivo: 118,586 KB